Pruebas PISA: ¿una medición fehaciente?

El lanzamiento de una nueva edición del Programa Internacional de Evaluación de los Alumnos (PISA) mostró, según su criterio, que la educación argentina está estancada. 

PISA evalúa cada tres años a alumnos de 15 años en tres áreas: lectura, matemática y ciencias. La buena noticia para Argentina llegó de la mano de lectura, donde tuvo una pequeña mejora. La mala, otra vez, vino desde el lado de matemática, con una caída considerable. Mientras que en ciencias naturales se mantuvo estable. 

En total, entre países y ciudades, participaron 79 sistemas educativos. Más allá de los recaudos que se deben tomar al comparar países desarrollados con no desarrollados, con sistemas muy variados y un sinfín de particularidades, los números fríos dicen que Argentina se ubica en el puesto 63 en lectura, en el 71 en matemática y en el 65 en ciencias. 

Siempre es bueno tener un panorama de las políticas públicas. No obstante, pruebas como PISA dejan de lado una serie de factores clave para entender los resultados de aprendizaje, tales como el bienestar de los alumnos o el contexto social, aspectos insoslayables en sociedades como la nuestra. 

En este eterno debate del mundo educativo, muchas de las habilidades deseables para el contexto actual y futuro, como la creatividad, el pensamiento crítico, la empatía, la capacidad de trabajo en equipo, la resiliencia y tantas otras son muy difíciles de cuantificar en una medición numérica y cualquier evaluación estandarizada resulta un instrumento casi incompatible con lo que se busca medir. 

Está claro que la educación argentina requiere y merece mejoras y, para ello, sirve de mucho saber dónde estamos parados. No obstante, ese diagnóstico debe ser fehaciente e integral. A partir de ello, el trabajo a lograr es una educación centrada en el alumno, desarrollando capacidades que apuntan a la motivación intrínseca y acompañando a los educandos para que se conviertan en individuos conscientes de las infinitas posibilidades de aprender en un mundo globalizado.