Psicofármacos: una ilusión falaz

Según un informe reciente del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB), en nuestro país el consumo de psicofármacos había subido un 40 por ciento entre 2013 y 2019. El fenómeno, preocupante por sí, explotó durante este inquietante 2020, donde la pandemia y las cuarentenas parecieron ahondar nuestras angustias.
Hoy por hoy, se cree que más de 10 millones de argentinos consumen psicofármacos (clonazepam, alprazolam, lorazepam y diazepam) y otro dato resulta llamativo y preocupante: casi dos millones de esos consumidores se sumaron a esa conducta en el último año.
Según afirman los especialistas en la materia, quienes usan (y abusan) estos medicamentos, lo hacen con la ilusión de combatir la depresión, la ansiedad y la angustia, habituales y temidos fenómenos del mundo actual.
Las crisis económicas y sociales que atraviesa nuestra sociedad -potenciadas este año-, y la necesidad de ponerle orden a contextos de incertidumbre, estrés, redoble de la exigencia laboral y ansiedad, son solo algunas de las causas que llevan a muchos argentinos a buscar una respuesta en estos químicos. Claro, respuesta no siempre es igual a solución.
En tiempos en que la intolerancia a la frustración se ha extendido entre la población nacional, la argentina parece haberse transformado en una sociedad que medica sus sentimientos. A la luz de las cifras y de las explicaciones médicas, actualmente somos una comunidad que no sabe, no quiere o no puede lidiar con el dolor y las inclemencias propias de nuestra coyuntura.

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En general: ¿cómo cree que le fue a la Argentina en este 2020?

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