En el marco del aniversario de la planta de alimentos INCA en Cuadro Benegas, San Rafael, el Movimiento Nacional Pyme (MONAPY) realizó su encuentro anual con referentes de todo el país. Alejandro Bestani, titular de la firma y presidente de la organización, analizó la delicada coyuntura que atraviesan las pequeñas y medianas empresas. En diálogo con FM Vos 94.5, advirtió sobre el peligro de una apertura comercial sin igualar la cancha en términos impositivos y la necesidad de que el sistema financiero deje de ser un depredador del sector productivo.
La paradoja de la macroeconomía estable
Para el titular de MONAPY, la gestión económica actual presenta una dualidad que pone a prueba la resistencia de las pymes, un sector que, por definición, carece de la espalda financiera de las grandes corporaciones. «Estamos en una situación de macroeconomía estabilizada, con un proyecto inflacionario mucho más controlado que en el pasado, lo cual permite una medida de previsibilidad. Pero ahí se termina. El nivel de actividad está muy caído y eso a la pyme le afecta muchísimo. Las pymes viven de la dinámica cotidiana y no pueden soportar grandes periodos de disminución de renta», observó Bestani de entrada.
«Hoy están sufriendo por la caída de ventas y el achicamiento de márgenes. Los costos de los servicios subieron y es imposible trasladar eso a precios porque no hay poder adquisitivo que aguante», continuó diciendo.
Apertura comercial e industria nacional
Ante el debate sobre la competitividad y los casos recientes de grandes empresas como FATE o la desprotección en sectores como el aluminio, Bestani planteó una visión equilibrada que prioriza la defensa del empleo local frente a modelos de producción extranjeros subsidiados. «Ningún país del mundo puede competir con China en ningún producto. Si tomás la opción de traer todo lo más barato de donde sea, te vas a quedar sin empleo aquí. Es importante acceder a costos competitivos para que las industrias ganen eficiencia, pero tiene que haber una adaptación dosificada. No nos olvidemos que la industria argentina carga con costos estructurales de país muy altos. Más de la mitad del costo de lo que compra el consumidor es carga impositiva», sentenció.
«El producto importado no tiene esa mochila. Antes de abrir, hay que igualar la cancha: poneme los mismos impuestos que al de afuera y veamos qué pasa. Argentina es competitiva, pero no puede pelear contra ofertas transgresoras con subsidios impresionantes donde la prioridad del país de origen es el pleno empleo, no el negocio», fundamentó.

Insumos y competitividad en las economías regionales
En lo que respecta al caso de las conservas, el titular de INCA ejemplificó la distorsión de precios con un producto emblemático de la región. «Si logramos insumos más baratos para una lata de durazno, es indudable que el consumidor debería encontrarla más barata. Sin embargo, si ese costo más bajo sigue teniendo una carga impositiva alta, el impacto no será el que parece al principio. El problema de fondo sigue siendo el peso del Estado en el precio final», explicó, señalando que la presión fiscal neutraliza las ganancias en eficiencia productiva.
Por otro lado, Bestani destacó el potencial exportador y la resiliencia de la producción local frente a la competencia extranjera. «Quiero llevar tranquilidad a la gente de la economía regional; todavía hoy somos mucho más competitivos que lo que viene de afuera en muchos rubros. Tenemos calidad y capacidad, pero necesitamos que no se resienta el mercado interno», sostuvo.
En ese mismo sentido, para el referente de MONAPY, existe un círculo virtuoso que debe protegerse: «El empleo que perdemos es el mismo que después tiene que consumir lo que producimos», manifestó, enfatizando la interdependencia entre la industria regional y el consumo doméstico.
Reforma laboral y sistema financiero
Consultado sobre los cambios que impulsa el gobierno nacional, el dirigente destacó el avance en la reducción de la litigiosidad, aunque consideró que la reactivación depende de factores que aún no han sido abordados con la misma urgencia. «La primera parte de la reforma, que ataca la industria del juicio y esa corruptela que tanto daño nos hizo, es un paso positivo y razonable. Pero la cantidad de urgencias que tienen las pymes hoy para generar empleo masivo no se resuelven solo con esa ley. Falta hablar de la carga impositiva y de un sistema financiero que hoy es depredador del sistema productivo», expresó al respecto.
«No hay líneas de crédito de alcance masivo y las pocas que existen tienen tasas de interés asesinas. ¿Quién va a tomar un empleado nuevo si no tiene ventas o si no tiene oxígeno financiero para generar producción? El análisis es mucho más complejo que simplemente cambiar una ley», declaró Bestani al finalizar la conversación.







