Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), trazó un panorama crítico sobre la actualidad del sector manufacturero. En una entrevista que expone la fragilidad de las pequeñas y medianas empresas, el dirigente advirtió sobre la falta de diálogo con el gobierno nacional y la necesidad urgente de un esquema de protección —el RIPI (Régimen Integral de Promoción e Inversión para PyMEs)— para evitar que la recesión y la apertura de importaciones terminen por desmantelar sectores históricos como el textil y el calzado.
Un escenario de incertidumbre y falta de estrategia
Para la conducción de IPA, la economía argentina atraviesa una dualidad peligrosa: mientras los sectores extractivos y financieros muestran dinamismo, la industria que transforma materia prima y genera empleo masivo se encuentra a la deriva. «La situación es complicada porque no hay previsibilidad. Estamos frente a un 2026 en el cual no hay ninguna estrategia ni plan industrial para reactivar el sector. Venimos con un mercado interno en caída permanente y una industria manufacturera en situación crítica, lo que está produciendo cierres en sectores sensibles como el textil, el calzado y los fabricantes de bienes de capital. El gobierno está excluyendo a las Pymes porque no hay diálogo ni medidas para frenar esta ola de cierres», declaró Daniel Rosato ante los micrófonos de FM Vos 94.5.
El RIPI: una propuesta para nivelar la cancha
Frente al RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), los industriales proponen una herramienta similar pero adaptada a la escala de las pequeñas empresas, que contemple la realidad de los costos operativos en Argentina. «Nosotros presentamos el RIPI: un régimen para pequeñas y medianas industrias que contempla una baja impositiva y el abordaje de los costos energéticos. Hoy, la falta de competitividad se basa en un problema de costos internos. Es imposible que una Pyme se sostenga cuando tiene que buscar financiamiento bancario al 50% solo para pagar aguinaldos. Es un indicador de la delicadeza del sector que los bancos tengan que abrir líneas especiales para cubrir salarios», advirtió Rosato.

El costo social de la apertura de importaciones
Rosato no eludió el debate sobre los beneficios de la importación para el consumidor, pero advirtió sobre las consecuencias a largo plazo en el mercado laboral y la calidad de lo que se consume. «Es lógico que la gente quiera comprar calzado o ropa más barata, pero eso tiene un costo muy alto. ¿Qué plan hay para reemplazar la mano de obra que queda desocupada? Hoy estamos trayendo centenares de toneladas de ropa usada que desechan otros países para que la gente la compre barata en un mercado negro. Ya vivimos esto: el día de mañana no habrá plata ni para la ropa usada porque la gente se quedará sin trabajo», anticipó de forma drástica en medio de la entrevista.
Superávit versus desarrollo: ¿Es necesaria la crisis industrial?
Si bien el sector reconoce como positivos el equilibrio fiscal y la baja de la inflación, cuestiona los métodos y la aparente impericia en materia de política industrial. «Es positivo bajar la inflación, pero no a base de cierres históricos y una crisis terminal del sector manufacturero. No creo que lo hagan a propósito, creo que no saben hacer política industrial», opinó el presidente de Industriales Pymes Argentinos.
«No hace falta cerrar las fronteras, hace falta corregir desbalances. Hoy un industrial paga aranceles para traer materia prima mientras que el importador de productos terminados, en muchos casos, no paga nada. El sector energético y el agro le darán sustentabilidad a la economía, pero la pregunta es: ¿Qué pasa con la sociedad en general?», planteó con sensatez el referente del sector al cierre de la comunicación.







