Que el bochorno de Adorni no tape la crisis económica

En San Rafael la postal de comercios cerrados es cada vez más amplia. Las consecuencias de la grave crisis económica que hace mella en el estancamiento de la actividad, es tangible en decenas de locales que están vacíos y otros tanto que en sus vidrieras anuncian el inminente cierre.
Las políticas dispuestas por el Gobierno Nacional no generaron, en más de dos años, el despegue económico. Por el contrario, la falta de poder adquisitivo de la mayoría de las familias argentinas, repercute directamente contra las pequeñas y medianas empresas, cuyos dueños – sin herramientas a mano para seguir “bancando” el panorama – se ven obligados a ponerle fin a su actividad, lo que implica también pérdida de empleo.
El presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, hicieron del superávit fiscal la principal bandera del Gobierno. En ese sentido, sostienen que “no se correrán un ápice de su plan económico”. Sin embargo, garantizar ese superávit ocasionó una profunda crisis en diferentes rubros, especialmente los más vulnerables frente a extensos períodos de estancamiento. Recién ahora, conscientes de la realidad que atraviesan muchísimos argentinos, comienzan a surgir expectativas de créditos blandos y/o programas que permitan el sostenimiento de empresas y, consecuentemente, de las fuentes de trabajo.

En ese contexto, hay voces que sugieren que Milei prefiere que el “Escándalo Adorni” se mantenga en la agenda mediática, por encima de la realidad económica que hoy tiene en jaque a miles de empresarios y familias del país. Su férrea defensa al ministro de Gabinete, ya resulta incomprensible, habida cuenta de las numerosas pruebas que existen contra el ministro coordinador, quien – hasta hoy – no puede justificar cómo pagó decenas de viajes en los que erogó millonarias sumas de dinero o adquisición de propiedades y multimillonarias refacciones de las mismas. De hecho, esta semana se conoció que su contratista, Matías Tabar, aseveró en declaración bajo juramento ante el fiscal Gerardo Pollicita, que Adorni le pagó 245 mil dólares en efectivo para realizar reformas en una casa del country “Indio Cua”, en la localidad bonaerense de Exaltación de la Cruz. En esa misma instancia, contó también que el funcionario le encargó muebles para su departamento del barrio porteño de Caballito, por un total de 14 millones de pesos. La Justicia quiere saber cómo Adorni obtuvo los fondos que destinó a comprar y refaccionar inmuebles y a viajes de lujo.
Independientemente del proceso judicial, no existen antecedentes de un funcionario – de tan alto rango como Adorni – que haya sido sostenido en su cargo por el presidente después de conocerse tantísimas irregularidades que comprometen su honestidad. Dentro del mismo Gobierno, el jefe de Gabinete es sostenido por el presidente y su hermana, Karina Milei, mientras que el resto pide “en silencio” su salida.

Como indica el título de este artículo, la escandalosa defensa de los Milei a su jefe de Gabinete, acorralado por un sinfín de pruebas en su contra, no puede ni debe “tapar” el descalabro económico de un programa que ya agota la paciencia de quienes esperaron mejoras económicas, pero que claramente no las ven y empiezan a reclamar por las mismas.
En virtud de lo anterior, si bien Milei mantiene una imagen positiva alta en nuestra zona, la misma empezó a caer gradualmente, de acuerdo a los últimos sondeos de opinión pública. Y eso responde no solo a su llamativa defensa de Adorni, sino a la realidad que golpea a cada vez más familias, muchas de las cuales brindaron su apoyo al actual presidente pero que hoy padecen de su política económica.

Resulta urgente e indispensable que quienes “mueven las economías regionales” obtengan beneficios que les permitan sostenerse, ni siquiera prosperar, ya que para esa instancia primero hay que contar con herramientas para palear deudas, garantizar sueldos o hacer frente a costosos alquileres.