En un rincón rural de Villa Atuel, la integración no necesita grandes discursos. Se construye todos los días en las aulas, en las palabras, en las costumbres y en las historias familiares que los chicos llevan consigo a la escuela.
La Escuela 1-394 “Fundación Casiano Rentería”, ubicada en el paraje La Vasconia, muy cerca de La Guevarina y La Izuelina, volvió a celebrar la Independencia de Bolivia, una fecha que desde hace años tiene un significado muy especial para su comunidad educativa.

Y hay una razón: gran parte de la matrícula de la institución es de origen boliviano. Muchos de los alumnos son hijos o descendientes de familias provenientes del vecino país y algunos incluso hablan quechua, una lengua que aprendieron y mantienen viva junto a sus padres y abuelos.
En la Casiano Rentería, lejos de intentar borrar esas huellas, la escuela las abraza y las convierte en parte del aprendizaje cotidiano.
HUELLAS QUE PERSISTEN
Desde hace tiempo, la institución desarrolla un proyecto de interculturalidad que reconoce la diversidad como una riqueza y busca que cada estudiante y su familia encuentren en la escuela un lugar donde su historia, sus costumbres y su identidad sean respetadas y valoradas.

Ese trabajo se refleja en acciones muy concretas. En las aulas se incorporan palabras y expresiones en quechua a situaciones cotidianas y se trabaja de manera bilingüe con los días de la semana, las estaciones del año y los saludos. Los alumnos también conocen la literatura y autores bolivianos, mientras que las artesanías, las danzas y las celebraciones tradicionales encuentran su espacio dentro de la vida escolar.
La conmemoración de la Independencia de Bolivia es justamente una de esas jornadas. Una oportunidad para encontrarse, compartir tradiciones y fortalecer un vínculo que forma parte de la identidad de esta comunidad rural sanrafaelina.
MANTENER LAS EXPRESIONES CULTURALES
El proyecto también acompaña los procesos de alfabetización y busca que las familias inmigrantes participen activamente de la institución, aportando sus saberes y manteniendo vivas aquellas expresiones culturales transmitidas de generación en generación.

La experiencia adquiere además una dimensión especial en San Rafael. La colectividad boliviana es la comunidad extranjera más numerosa del departamento y, de acuerdo con los datos del último Censo Nacional, alrededor de 1.100 personas nacidas en Bolivia residen en territorio sanrafaelino.
En esta zona de San Rafael, esa realidad tiene nombres, familias, palabras y tradiciones. Y encuentra en una pequeña escuela rural un espacio donde dos culturas no necesitan competir ni reemplazarse: conviven, se conocen y aprenden una de la otra.



