Quedó con un tic nervioso luego de recuperarse de Covid-19

Alan es un joven de 20 años que, tras contagiarse de coronavirus, le quedó como secuela un tic nervioso que no puede controlar, producto de los corticoides con los que fue atendido. Sobre ello, su madre, Mariela Robert, habló con FM Vos (94.5) y Diario San Rafael.
Robert expresó que su hijo es una persona normal, que estudia el 2º año de la carrera de Instrumentación Quirúrgica en la Cruz Roja, hace deportes y trabaja. “Le dio Covid positivo el 1 de junio en el hospital Schestakow y a partir de ahí comenzó esta trayectoria de lucha contra la enfermedad”, señaló, y agregó que tras algunas idas y vueltas, tuvo neumonitis, pasó a una neumonía unilateral y, como no mejoraba, le dieron corticoides, pero pasó a una neumonía bilateral; cambiaron de corticoides hasta que el 17 de junio (un día después de su cumpleaños) se levantó con una reacción que implicó una inflamación en su rostro. Llamó a una ambulancia y el médico que lo atendió determinó que se trataba de una reacción alérgica a los corticoides. Sin embargo, una médica de Mendoza dijo luego que se trataba de una encefalitis, la cual fue diagnosticada gracias a una resonancia magnética llevada a cabo en San Rafael, que los médicos locales aseguraron era “normal”.
“Estamos con la esperanza de que esto sea pasajero, que vuelva a su vida normal, que vuelva a trabajar, que vuelva a caminar, que pueda modular, tiene problemas porque se traba su mandíbula, los tics son permanentes, constantes, pero siempre consciente”, expresó su madre, y agregó que la desesperación surge porque “cada día que pasa es un día menos en su cuerpo”. “Empezó con un pequeño tic, un pequeño movimiento involuntario en su mano izquierda y de ahí fue pasando a la derecha, a su brazo, a sus piernas y hoy por hoy ya no camina y la modulación es poca. Está llegando a perder control de esfínteres también”, lamentó.
Sabe de otros casos así, de los que se desprende que una ventaja que tiene Alan es la edad.
Anímicamente está cansado, pues siempre se trató de alguien alegre, de buen ánimo. Si bien eso no lo ha perdido, siente que pasaron por encima de él. Los profesionales de la salud le han asegurado que lo que padece es “tratable” pero que no tiene cura. “El problema que tenemos es que no saben con qué tratarlo, está medicado actualmente y la medicación está perjudicándolo”, destacó. “Sabemos que va a quedar con secuelas, pero lo que estamos buscando es que alguien nos ayude en la trayectoria, hemos quedado en la mitad del camino, no tenemos el seguimiento de un médico”, criticó.