El Mencho, nombre con el que se conocía a Nemesio Oseguera Cervantes, fue abatido durante un operativo federal en Tapalpa, Jalisco, en uno de los golpes más relevantes contra el narcotráfico reciente en México. Estados Unidos ofrecía hasta 15 millones de dólares por información que permitiera su captura, lo que lo ubicaba entre los criminales más buscados del continente.
De migrante a líder del Cártel Jalisco Nueva Generación
Originario de Aguililla, Michoacán, Oseguera Cervantes migró de joven a Estados Unidos. Allí fue detenido por delitos vinculados a estupefacientes y posteriormente deportado a México. En la década del noventa se integró a estructuras surgidas del Cártel del Milenio.
Tras la fragmentación de esos grupos, participó en la consolidación del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Con el tiempo, se convirtió en su máximo líder y diseñó una estrategia de expansión territorial y fortalecimiento operativo.
Expansión, violencia y ataques de alto impacto
Bajo su conducción, el CJNG creció con rapidez en distintos estados mexicanos. La organización estableció corredores para exportar metanfetamina y fentanilo hacia Estados Unidos y desarrolló una estructura con fuerte capacidad logística y armamento sofisticado.
El grupo se hizo conocido por el uso de violencia extrema, bloqueos y ataques coordinados contra fuerzas de seguridad. Entre los episodios más resonantes se encuentra la emboscada contra Omar García Harfuch en 2020 en Ciudad de México. También se le atribuye el derribo de un helicóptero militar en 2015, además de incendios y bloqueos como represalia ante operativos federales.
Repercusiones tras su muerte y escenario abierto
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo había sancionado por facilitar el tráfico internacional de drogas. Tras su muerte, se registraron bloqueos y quema de vehículos, junto con un refuerzo de la seguridad en varias regiones.
Las autoridades también localizaron predios vinculados al CJNG, como el rancho Izaguirre en Teuchitlán, señalado como posible centro de operaciones. Especialistas advierten que la caída de un líder no implica la desaparición de la estructura criminal, sino una posible reconfiguración interna y nuevas disputas por el control.
Fuente: Radio Mitre







