Radiografía de la primera, segunda y tercera ola de coronavirus en Mendoza

Terminó el 2021 y la pandemia por coronavirus sigue presente a nivel mundial. Mientras en Europa ya afrontan la cuarta y hasta quinta ola, Argentina se enfrenta a la tercera, con una variante Ómicron que cobra cada vez más presencia en el territorio.
Ante este panorama, se observa un crecimiento de contagios que, a nivel nacional superó los 50.000 infectados, en tanto, en Mendoza la cifra se posicionó por encima de los 1.000, contagios que no se tenían desde hace siete meses, cuando los casos treparon a 1.116.
A diferencia del 2020, fecha en que se inició la primera ola por COVID 19, el 2021 termina con el inicio de la tercera ola, pero con el 80% de la población vacunada, al menos, con una dosis. Lo que presenta un escenario completamente diferente, con hospitales sin colapso sanitario y disminución de muertes, así como también de restricciones.
Primera ola: incertidumbre y temor
En marzo de 2020, cuando se detectó el primer caso en Argentina, los mendocinos comenzaron a observar con incertidumbre su arribo a la provincia. En ese mes, se arrancó con 14 casos. El pico máximo llegó en octubre con 19.611 casos a lo largo del mes, según el informe otorgado por las autoridades sanitarias de la provincia. La primera ola estaba en la provincia.
El rango etario de las personas más propensas a contraer el virus se replicó a lo largo de toda la pandemia y fue el conformado por jóvenes-adultos de entre 15 y 59 años.
En tanto, durante ese mes, en el que todavía no existía ningún tipo de vacunas para afrontar la enfermedad, fallecieron 242 personas, con la semana del 8 al 10 de octubre en la que se alcanzó el triste récord de 80 fallecimientos por Covid 19. Cerca del 80% de los fallecidos tenía entre 60 y 89 años.
Independientemente de la situación que se reflejaba en la provincia, las autoridades sanitarias tenían una gran preocupación que estaba ligada a la atención hospitalaria que comenzó a estresarse debido a la cantidad de contagios diarios.
En octubre, la ocupación de las cama de terapia intensiva (UTI) llegó casi al 90% de ocupación. La semana más crítica fue la del 1 al 8 de octubre que registró una ocupación del 89.69%.
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El crecimiento de los casos llevó al gobernador Rodolfo Suarez a tomar medidas sanitarias más estrictas de las que se venían aplicando y fue en este momento en que se publicó en el Boletín Oficial el decreto 555 que establecía:
- Suspensión de las actividades en salas de juegos y casinos.
- Suspensión de las reuniones familiares y sociales.
- Suspensión de las ferias en espacios públicos.
- Circulación de acuerdo con la terminación del DNI, la medida rige tanto para compras en comercios como para reservas en restaurantes.
- Continúa la alerta sanitaria entre las 23.30 y las 5.30, con excepción del personal afectado a las tareas consideradas esenciales.
Las medidas de restricción y la toma de conciencia de la población que comenzó a extremar sus cuidados sanitarios, hizo que los casos comenzaran a descender cerrando diciembre de ese año con casi 3.000 casos.
Fue en diciembre del 2020 cuando se puso en marcha la campaña de vacunación en Argentina. 300.000 fueron las dosis que arribaron al país y que se distribuyeron en las 24 jurisdicciones teniendo en cuenta la población de cada una de ellas y, en Mendoza, los primeros en recibir sus dosis que, en ese entonces, era Sputnik 1, fue el personal de la Salud.

Segunda ola: con los ojos puestos en la vacunación
El 2021 arrancó con una Mendoza libre de restricciones y con una fuerte necesidad de reactivar la economía provincial, que había estado frenada durante gran parte de 2020. A eso se le sumó una intensa campaña de vacunación que, si bien al principio costó que la gente accediera por miedo y desconfianza, tuvo una fuerte respuesta.
Los mayores de mayores de 60 años, los educadores y los que padecían enfermedades de base fueron los primeros en ser convocados para vacunarse. Sputnik 1 y Sinopharm fueron las primeras marcas que arribaron a la provincia, luego lo hicieron Astrazeneca, Cansino, Moderna y Pfizer.

Con una campaña en marcha, los estudiantes en las aulas mediante cursado burbuja, la economía dando sus primeros pasos, en mayo del 2021 vuelven a crecer los contagios y marca el arranque de la segunda ola. Ese mes se registraron 13.505 casos, en tanto que la semana que más contagios registró fue la del 21 al 27 de mayo con 6.549 infectados.
Durante ese mes hubo 340 muertes y el rango etario fue de 60 a 89 años.
En tanto, la ocupación de camas UTI superó el 90%, llegando al pico máximo durante la semana del 30 de abril al 6 de mayo con un 94.86%.
Las restricciones seguían siendo similares, si bien en la Nación se estableció un regreso a la Fase 1, el gobernador Rodolfo Suarez no acató la medida, aunque sí restringió con dureza algunas medidas:
- Se prohibió la realización de velorios con la presencia de familiares.
- No se permitía la práctica de deportes grupales en predios cerrados.
- Reuniones sociales de ningún tipo (familiares, entre amigos, etc.) en domicilios particulares, bares y espacios cerrados.
- Los comercios y supermercados atendían hasta las 21.
- La circulación era de acuerdo ala terminación del DNI.
La situación sanitaria comenzó a mejorar y fue recién en junio/julio cuando se observó un rebrote y una suba de casos que rápidamente se controló y que no afectó demasiado al sistema sanitario ya que el avance de la vacunación hizo que los efectos sean muchos menores.
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Tercera ola, en plena relajación
Con el 2021 a punto de terminar, arrancó en Mendoza la tercera ola, con la circulación de la variante Ómicron que ya convive junto a la Delta, pese a no tener aún casos confirmados en la provincia.
La propagación de los casos comenzó a darse en la última semana de diciembre y las autoridades estiman que, a mediados de enero, podría generarse la “explosión” de contagios.
Durante diciembre se registraron 3.125 contagios. En la semana del 24 al 31 de diciembre, los casos se triplicaron respecto de los siete días anteriores. En ese periodo se detectaron 2.788 nuevos positivos de Covid, lo que arroja un promedio diario de 398 casos. La semana anterior habían sido 911, un promedio diario de 130.
A diferencia de las olas anteriores, en el inicio de ésta sólo se reportaron dos muertes. La franja etaria de los 15 a los 59 años, es donde más contagios se producen y también donde se da el mayor porcentaje de recuperación.
Un dato significativo y no menor es que esta variante llega a la provincia con el 75% de la población con esquema completo, lo que hace que los que contraen la enfermedad lo hagan de manera asintomática o con síntomas leves.
Es decir, el sistema sanitario de Mendoza hoy no se encuentra colapsado y lejos está de los números que se manejaban en las olas anteriores, con una ocupación que bordeaba al 100%, en muchos casos. Hoy la ocupación de camas UTI no llega al 30%.
A un año del arranque de la vacunación en Mendoza y tomando los datos del Monitor Público de Vacunación, en Mendoza se han aplicado 3.127.703 dosis; de ellas, 1.317.293 completaron esquemas; 44.099 recibieron dosis adicional y 154.787 mendocinos ya se colocaron la dosis de refuerzo.

El balance de una funcionaria clave
“Hace unos días se cumplió un año del arranque de la vacunación en Mendoza y hemos pasado por diferentes estadíos. Cuando arrancó intuí que el rechazo a la vacuna iba a ser grande, sin embargo, me sorprendí al ver a los médicos de la terapia intensiva del hospital Lagomaggiore acceder», dijo Iris Aguilar, jefa del Departamento de Inmnizaciones de Mendoza.
A la hora de hacer un balance de lo ocurrido en este año de vacunación, la funcionaria destacó el trabajo desmedido que están haciendo los enfermeros y médicos de la provincia.
«Me quedo con el reconocimiento y el agradecimiento de la gente para con los equipos de Salud que sigue con su trabajo, dejando horas de estar con sus familias, horas de distracción, dejando su salud, incluso, su vida por hacer lo que más les gusta», expresó.
Además, emocionada, Aguilar manifestó: “Resalto la vocación de servicio de los profesionales de la salud y rescato la fortaleza de trabajar en equipo y de manera interdisciplinaria, de lo contrario, esta campaña no se podría haber realizado, no se podría seguir contratando, mucho menos sostener en un futuro”.
Fuente: El Sol