De acuerdo a un informe que presentó el Consejo Empresario Mendocino (CEM) sobre las finanzas de Mendoza, el Estado provincial cerró el año 2022 con superávit operativo, mientras que el ahorro corriente alcanzó el 16,1%.
Gustavo Rivarola, asesor económico del CEM, explicó a FM Vos 94.5 que la extensión del periodo estudiado permite observar tendencias y aspectos importantes del desempeño fiscal, e identificar algunas buenas prácticas y lecciones aprendidas.
«Este informe es habitual para el Consejo Empresario Mendocino, debido a que se realiza regularmente. El objetivo siempre es mejorarle la calidad de vida a los mendocinos. Este dossier tiene un horizonte temporal de 10 años. Si bien este plazo es discrecional, nos permite encontrar patrones de comportamiento a las variables fiscales más importantes. Si uno se posiciona sobre los principales aspectos del mismo, puede notar que en los últimos años la provincia ha recuperado el ahorro corriente. Este es, sin dudas, un factor muy importante porque denota un cambio desde el 2016 aplicándose una austeridad fiscal que implicó un porcentaje de ahorro de los recursos corrientes del 16 % para el 2022», explicó Gustavo Rivarola al comienzo de la charla.
«Para tener una referencia, en el año 2015 esa capacidad de ahorro fue de menos 13,5 %. Es claramente un cambio estructural relevante, se acumuló dos años consecutivos de superávit, algo que no sucedía desde 2006. Toda esta cuestión habla de los cuidados de todas las cuentas públicas, sin embargo, hay que marcar que el tamaño del Estado ha crecido en relación al sector privado, ya que en el 2004 – 2005 el peso del Estado provincial alcanzaba el 11,7% del PBG (Producto Bruto Geográfico) y hoy se ubica en el 21 %, casi el doble que hace dos décadas», precisó Rivarola.
«Cuando hablamos del tamaño del Estado nos referimos al total de las derogaciones corrientes habituales y a las de capital, ambas en relación con la economía de Mendoza. De forma complementaria se observó un aumento de la presión tributaria provincial, el gasto público creciente derivó en un fuerte aumento de la presión impositiva provincial efectiva, que pasó del 3,2% al 7,9% del PBG entre 2004 y 2017, siendo el mayor incremento entre 2010 y 2014. Desde 2017 este indicador inició una tendencia bajista, ubicándose en un estimado de 6,6% en 2022. Esta tasa es, sin embargo, más del doble de la de 2004 (3,2%). Aunque se puede ver un esfuerzo de austeridad y un trabajo de eficiencia sobre el gasto público, este debería profundizarse un poco más» analizó el asesor económico.
Después, se refirió al caso del empleo público y sus parámetros. «Nosotros tomamos un indicador en base a cantidad de agentes públicos sobre cada mil habitantes, allí se puede examinar que el empleo público provincial creció 7,5% entre 2011 y 2022, desde 103.423 hasta 111.160 cargos y contratos. La dotación de personal creció un 9,7% entre 2011 y 2015, año en que alcanza el máximo, 113.437 cargos y contratos. Entre 2015 y 2019 el empleo público disminuyó 3,5%, para volver a aumentar 1,5% en el trienio 2019-2022, a un ritmo menor que la población», destacó Rivarola.
«Por todos estos datos, entendemos que hay una gestión ordenada en los últimos años, pero hay que poner el énfasis en que la presión tributaria sigue siendo elevada en relación a dos décadas hacia atrás. Creemos que es necesario seguir un proceso de austeridad, sobre todo en lo que refiere a este aumento del tamaño del Estado. Un Estado más grande debió ser solventado por un sector privado productivo cada vez más pequeño. En este punto es donde debe crecer el empleo privado registrado e incrementarse las inversiones que permitan aumentar la producción de Mendoza. El producto Bruto Geográfico de nuestra provincia en 10 años ha crecido aproximadamente un 5 % en términos reales frente a una población que tuvo un alza del 11 %, es decir que hoy el ingreso por habitante es más bajo que hace una década atrás. Este es el impacto negativo, por eso sostenemos que el impulso y la creación de riqueza se concentra en el sector privado», agregó como conclusión fina







