Con aromas dulces, frascos alineados y mucho conocimiento en juego, Real del Padre fue escenario de una nueva edición del ya tradicional Concurso de Elaboración de Mermeladas, una propuesta que volvió a poner en valor el trabajo, la formación y la identidad productiva del sur mendocino.
La actividad se desarrolló el pasado viernes en la Escuela Técnica Agropecuaria N° 4-015 “Seizo Hoshi”, con una importante participación de estudiantes que, durante tres intensas horas, pusieron a prueba sus habilidades para lograr un producto final que cumpla con todos los estándares de calidad.
El certamen, que ya va por su sexta edición, se consolidó como un verdadero espacio de aprendizaje práctico. Allí, los alumnos aplicaron conocimientos técnicos en situaciones reales, fortaleciendo competencias clave para su futuro profesional en el ámbito agroindustrial.

Como en cada edición, la consigna fue clara: elaborar una mermelada a partir de una fruta determinada —que cambia año a año— y presentarla en un frasco cerrado, lista para su evaluación. En esta ocasión, los participantes se enfrentaron al desafío con compromiso, creatividad y precisión.
APRENDIZAJE DESDE LA PRÁCTICA
El jurado, integrado por especialistas y trabajadores del sector industrial ajenos a la institución, tuvo la tarea de analizar cada preparación teniendo en cuenta aspectos teóricos y prácticos. Textura, sabor, aroma y parámetros técnicos fueron parte de las exigentes evaluaciones que definieron a los mejores.

Más allá de la competencia, el evento volvió a demostrar su impacto formativo. No solo impulsa el aprendizaje, sino que también fomenta el emprendedurismo juvenil y el agregado de valor a la producción frutícola local, en una región donde la agroindustria es motor económico y fuente de identidad.
Al mismo tiempo, la propuesta refuerza el vínculo entre la escuela, los productores y la comunidad, consolidándose como una herramienta concreta para el desarrollo local y la generación de oportunidades laborales para las nuevas generaciones.
Una vez más, Real del Padre fue testigo de cómo la educación, el trabajo y la producción pueden unirse en una experiencia que deja huella.







