El viento arrasó con todo. Fue el 6 de enero, pero en Real del Padre todavía se sienten los ecos del vendaval histórico que golpeó al oasis sur de Mendoza. Una tormenta con granizo y ráfagas violentas dejó a su paso fincas devastadas, frutales rotos, techos volados y sueños hechos trizas.
Hoy, meses después, las secuelas son visibles y el camino hacia la recuperación es lento, pero no está solo.
En ese contexto, técnicos del INTA realizaron esta semana una nueva jornada de trabajo en la zona para evaluar daños y ayudar a reencauzar la producción.
Durante la visita, recorrieron fincas de Productores del Oasis Sur (POS) y de productores independientes, observando de cerca el estado de los cultivos de frutales y vid, afectados en muchos casos de manera total por el temporal.

“El objetivo es analizar el estado actual de las plantas y compartir criterios de manejo productivo, que permitan decidir con más herramientas y conocimiento”, explicaron desde el organismo.
Uno de los puntos de la recorrida fue el predio de la planta de tratamiento de efluentes de la cooperativa local, donde el cultivo de membrillo también sufrió daños importantes.
PODA CORRECTIVA PARA EVITAR MÁS PÉRDIDAS
Allí, se dialogó con productores sobre estrategias de poda correctiva, para evitar más pérdidas y favorecer una futura recuperación.

Esta jornada es parte de un ciclo de encuentros que se realizarán en las próximas semanas, con el objetivo de construir bases técnicas concretas para orientar el trabajo de cada finca, según su realidad y sus recursos.
Porque después de la tormenta no siempre llega la calma sola. A veces hay que salir a buscarla, con acompañamiento, conocimiento y compromiso. Y eso es lo que está haciendo el INTA junto a los productores de Real del Padre: reconstruir desde la tierra, con las manos en el surco y la mirada puesta en el futuro.







