Realizaron un simulacro de sismo en la Escuela Normal para concientizar a los alumnos y sus familias

Ayer miércoles se llevó a cabo un nuevo simulacro de sismo en la Escuela Mercedes Tomasa de San Martín de Balcarce (ex Normal). Como todos los meses, el ejercicio forma parte del plan de prevención implementado por la Dirección General de Escuelas de la provincia de Mendoza, una iniciativa clave para preparar a estudiantes y personal educativo en una región de alta actividad sísmica.
Con el fin de promover conciencia y ofrecer seguridad ante este tipo de hechos, la directora de la institución, Sandra Vergara, explicó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 la importancia de este tipo de ejercicios: “Es fundamental que los chicos sepan cómo reaccionar en caso de un sismo real. Mendoza es una zona sísmica, y debemos estar preparados”.
Los simulacros se realizan todos los meses, y el personal de la escuela está capacitado por Defensa Civil para coordinar estas actividades. “Nosotros recibimos una capacitación especial, que luego trasladamos a nuestros colegas y alumnos”, detalló Vergara.

El simulacro no solo involucró a los estudiantes de nivel secundario, sino también a los de nivel inicial, quienes contaron con el apoyo de los alumnos más grandes. “Los chicos de quinto ayudan a las maestras de nivel inicial a llevar a los más pequeños a la zona de seguridad”, explicó Vergara. Esta colaboración inter-niveles no solo facilita la logística, sino que también refuerza la conciencia colectiva sobre la importancia de saber qué hacer ante un evento sísmico.
Pamela Comisso, coordinadora de educación física de la escuela, fue una de las encargadas de supervisar el desarrollo del simulacro. Según ella, la clave está en la organización y en repetir las instrucciones de manera clara y sistemática: “El sonido del timbre es más extenso de lo normal para que todos identifiquen que es el inicio del simulacro. Los estudiantes saben que deben colocarse debajo de sus bancos en una posición fetal, como lo hemos practicado tantas veces”. Una vez que el timbre deja de sonar, los alumnos se dirigen a las zonas de seguridad designadas en el patio. “Es un proceso que hemos perfeccionado con el tiempo. Sabemos que la evacuación debe ser rápida, pero sin correr. Los chicos deben salir con las manos libres, ya no colocan las manos sobre la cabeza, para que puedan reaccionar si lo necesitan”, agregó Comisso.
“Siempre tratamos de mejorar, el objetivo es disminuir el tiempo de evacuación y que todos los chicos sepan cómo proceder”, comentó Ariadna Ortiz, ayudante de trabajos prácticos y referente en la organización de los simulacros. “Es importante que se realice de manera espontánea, pero también que los alumnos y docentes estén completamente conscientes de lo que deben hacer en cada momento”. Ortiz explicó que el protocolo no solo incluye a los estudiantes, sino también a todo el personal de la escuela. “Tenemos roles asignados dentro del equipo de trabajo y todo está planificado en un proyecto que se actualiza constantemente”, aseguró.
La Escuela Mercedes de Tomasa de San Martín de Balcarce cuenta con casi 700 alumnos entre los cuatro niveles: inicial, primario, secundario y terciario. La magnitud de la matrícula requiere una logística bien aceitada para que cada simulacro sea eficaz y seguro. “Es un trabajito que hacemos mes a mes, pero lo más importante es que los chicos transmiten esta información en sus casas. Ellos les enseñan a sus familias cómo reaccionar ante un sismo, y eso es clave”, destacó Ortiz.
“El mes pasado, fuimos evaluados por la Coordinación de Educación Física a cargo del profesor Daniel Ortega, y obtuvimos una excelente calificación”, comentó orgullosa la directora Vergara. “Eso nos da la tranquilidad de que estamos haciendo las cosas bien, y que nuestros alumnos y personal están preparados para actuar ante una emergencia”.
La comunidad sanrafaelina reconoce la importancia de estos simulacros en una región donde la actividad sísmica es una amenaza latente. “Es una campaña de concientización que llega a cada hogar. Nos aseguramos de que la información sobre cómo actuar no se quede solo en las escuelas, sino que se extienda a toda la sociedad”, concluyó Vergara.