Reapareció en Mendoza una enfermedad similar a la viruela del mono que está afectando a varios niños

Tal como ocurrió con las enfermedades respiratorias, las patologías virales también comenzaron a aparecer en las escuelas luego de dos años de pandemia de coronavirus. En las últimas semanas, se observó en varias provincias de Argentina, incluso en Mendoza, un crecimiento de consultas por casos de «Mano, pie y boca», una enfermedad que afecta, sobre todo, a los niños que asisten a jardines maternales o los primeros grados de la enseñanza Primaria.

Según refirieron desde el hospital pediátrico Humberto Notti, «los casos no aumentaron respecto a otros años, sino que volvieron al consultorio tras dos años de pandemia».

En consonancia con lo manifestado por las autoridades del efector público, varios pediatras que se desempeñan en el ámbito privado aseguraron que «hace unas semanas las consultas se incrementaron».

«Durante la última semana fueron varios los niños que revisé con la patología. La mayoría presentaba características muy leves de la enfermedad, sin embargo, la recomendación fue el aislamiento obligatorio«, aseguró la pediatra Bárbara Brest.

El síndrome «Mano, pie y boca» no es muy conocido a nivel poblacional y tiende a ser confundido con la viruela del mono, por la aparición de ampollas en diferentes partes del cuerpo. Sin embargo, los especialistas advierten que una de las principales diferencias es que los más afectados son los niños.

Los síntomas

De acuerdo con los datos proporcionados por pediatras, la mayor cantidad de contagios se observa, sobre todo, en niños menores de 5 años, que son los más comprometidos.

«Es una enfermedad de tipo viral, bastante común, que se ve en los consultorios de pediatría. La mayoría de las consultas se producen durante fines del otoño y principio del invierno, casualmente la época del año que estamos atravesando, y la causa de la enfermedad incluye a diferentes virus, entre ellos, el coxsackie», contó a Ana Houdek, representante en Mendoza de la Sociedad Argentina de Pediatría.

La profesional manifestó que el periodo de incubación es entre 3 a 6 días, es decir, el tiempo en que tardan en aparecer los síntomas y sobre el modo en que se manifiesta en los menores.

«En algunos casos aparece fiebre no muy alta (entre 37º.5 o 38º), molestias en la garganta, un resfriado frecuente y luego empiezan a aparecer manchas en distintas partes del cuerpo, como adentro de la boca, en las encías, en las mejillas, en el paladar blando y pueden aparecer lesiones en las palmas de las manos y en las plantas de los pies. También se pueden observar en los dedos y en la región glútea», explicó la especialista.

Un dato que no es menor es que el diagnóstico es realizado únicamente por los propios pediatras, es decir, no existen exámenes de laboratorio que den cuenta de la afección. 

«El tratamiento consiste en la ingesta de ibuprofeno o paracetamol, para disminuir la fiebre o calmar el dolor, y dieta blanda. Se estima que en 7 a 10 días la enfermedad desaparece y no existen vacunas para su prevención. La forma más eficaz para evitar el contagio es el lavado de manos y evitar el contacto con otras personas mediante la vía respiratoria, ya que es una enfermedad sumamente contagiosa», explicó la pediatra.

Lo recomendable es que los chicos que padecen la enfermedad no asistan a la escuela, al menos durante los 3 o 4 días del proceso, para evitar los contagios. Es importante destacar que el alta médica se la otorga el pediatra tratante.

Cómo se contagia el virus Coxsackie

Los virus Coxsackie son muy contagiosos. Se transmiten por varias vías:

  • Por tocar la materia fecal de una persona infectada (por ejemplo, al cambiar los pañales de un bebé).
  • Por el contacto con las secreciones de una persona infectada (mucosidad, saliva, esputo, gotitas después de que una persona infectada tose o estornuda).
  • Por tocar el líquido de las ampollas de una persona infectada o las costras que se producen en su piel.
  • Por tocar objetos o superficies que contengan el virus (como los juguetes de un niño).
  • Por compartir objetos personales (como vasos o cubiertos) de una persona infectada.
  • Una de las principales medidas de prevención es lavarse bien las manos en todos estos casos y no tocarse la nariz, la boca o los ojos.

Preocupación en escuelas

La afección se está replicando en varios establecimientos, públicos y privados de la provincia y los mismos directivos han alertado a los padres sobre la situación mediante diferentes comunicados.

Así, en un escrito emitido por un jardín privado de Guaymallén, la directora reportó: «Hemos tenido algunos casos de niños con la enfermedad mano, pie y boca. Es un virus común en los niños que provoca heridas en la boca y sarpullido en las manos y pies. Suele ser una afección leve, pero bastante molesta».

En otro apartado del comunicado se invita a los padres a estar alertas a los síntomas y, en caso de que el menor presente ampollas en algunas de las partes de su cuerpo, solicitan no enviarlo al establecimiento hasta tanto el médico pediatra le entregue el alta médica.

Pero no sólo en los jardines maternales o algunos grados del Primario han aparecido casos, sino también en algunos centros terapéuticos donde asisten menores con diferentes discapacidades. Allí, el contagio no ha sido únicamente en niños, sino que también ha afectado a algunos adultos.

Un claro ejemplo fue el de Camila. La joven es fonoaudióloga y estuvo durante dos semanas aislada en su vivienda tras contraer la enfermedad.

«Las ampollas me aparecieron en las manos, los pies y la boca y tuve mucho decaimiento y fiebre», contó la profesional que tuvo que dejar de asistir a sus trabajos a modo de prevención. 

Fuente: El Sol