Vecinos de El Cerrito advierten que el desborde de la acequia en calle Spinelli provoca roturas permanentes, requiere mantenimiento diario y genera problemas de tránsito por la circulación constante de camiones. Solicitan la intervención coordinada de Irrigación, Vialidad y la Municipalidad.
La situación que atraviesa la calle Spinelli, en el distrito de El Cerrito, viene generando preocupación entre los vecinos desde hace varios meses. El desborde recurrente de la acequia que acompaña el trazado provoca la rotura permanente del camino de ripio, obliga a realizar tareas constantes de mantenimiento y expone la falta de coordinación entre los organismos responsables. Así lo expresó Martín, vecino de la zona, quien detalló a FM Vos 94.5 que se trata de un problema que “ya tiene muchos días, algunos meses, que viene ocurriendo con un desborde de una acequia de la calle Spinelli, y ese desborde ocasiona que la calle se está rompiendo permanentemente”.
Según explicó, la acumulación de sedimentos en los cubos y los atascos incrementan la frecuencia del desborde, lo que deriva en un desgaste acelerado del camino. “Hay que utilizar muchísimos recursos, tanto de camiones con ripio, máquinas niveladoras, y también el trabajo de la gente de la Delegación, que está permanentemente limpiando los cubos de las acequias para que no hagan atascos”, señaló. Sin embargo, el inconveniente no radica solo en la obstrucción, sino en el desnivel estructural entre la acequia y la traza vial. “El talud de la acequia y el eje de la calle no tienen la forma que deberían tener, por lo cual esto se desvía permanentemente y se sale sobre la calle”, afirmó.
Martín explicó que la calle tiene un nivel más bajo que la acequia y que la falta de relleno en algunos sectores facilita que el agua se desborde ante cualquier obstrucción. “La calle Spinelli tiene como su eje un poco más bajo que la acequia, por lo cual el talud de la acequia debería estar rellenado y en altura para que el agua no se desborde”, indicó. Cuando ocurre un atasco, el problema se amplifica rápidamente: “Al mínimo atasco, el agua sube el nivel de la acequia, baja por la calle y se forma un río, arrastrando todo a su paso”.
La calle requiere intervenciones constantes. Cada dos o tres días se deben enviar camiones con ripio, máquinas niveladoras y equipos de limpieza, lo que implica un gasto operativo considerable. “Tenemos que cada dos o tres días traer camiones con ripio, máquinas niveladoras, gente limpiando acequias, y son tres organismos distintos los que están involucrados, pero aparentemente no hay comunicación entre ellos para solucionar”, lamentó Martín. En ese sentido, mencionó que deberían intervenir Irrigación, Vialidad y la Municipalidad, aunque remarcó que quienes más presencia tienen en la asistencia diaria son los trabajadores de la delegación de El Cerrito. “Los chicos del Cerrito de la Delegación son muy predispuestos y nos mandan siempre el equipo a limpiar”, destacó, aunque el propio delegado les habría señalado que el tema corresponde principalmente a Irrigación.
Para el vecino, la alternativa más razonable sería asfaltar la calle Spinelli, teniendo en cuenta el alto costo que implica sostener el mantenimiento cotidiano. “Deberíamos ver de asfaltar esa calle, porque todo el dinero que se gasta en cada día traer una máquina, cada día traer ripio, me parece que es una locura a lo que significaría asfaltarlo”, planteó. No obstante, reconoció que cualquier eventual obra de asfalto debería ir acompañada de una solución definitiva en la acequia, ya que de lo contrario el problema persistiría. “Hay que hacer un trabajo mancomunado entre Irrigación, Vialidad Provincial y la Municipalidad para que esto quede bien”, sostuvo. Y advirtió: “No tengamos que dentro de seis meses lamentar de que el asfalto está roto porque el agua de la acequia lo rompió”.
El punto más crítico se encuentra entre Moreno y Adolfo Calle, donde el desborde de la acequia arrastra constantemente el material hacia la arteria asfaltada. “Entre Moreno y Adolfo Calle sobre Spinelli es donde tenemos el problema de que la acequia se desborda y empieza a arrastrar todo el material hacia Adolfo Calle”, señaló. Allí se evidencia también la falta de coincidencia entre los niveles de las calles, lo que genera un efecto cascada hacia el norte. “El agua empieza a barrer todo y termina bajando hacia el norte por la misma calle Adolfo Calle, que ahí ya no tiene asfalto”, describió.
El vecino remarcó además que la circulación constante de camiones hacia La Tombina agrava el deterioro del camino. “Tenemos tanto tránsito que pasan muchos camiones con basura, con escombros, con residuos”, expresó. Esta situación, sumada a la condición de calle de tierra, genera un desgaste extremo que obliga a la presencia diaria de maquinaria pesada. “Es increíble que cada día haya una máquina”, cuestionó. En cuanto al gasto, fue contundente: “Me parece que es como exagerado mantener algo durante tanto tiempo que en costos económicos sería mucho más factible poner un asfalto”.
Finalmente, Martín señaló que una problemática similar ocurre en calle Rawson, donde también el tránsito de camiones y el mantenimiento constante generan malestar entre los vecinos. “Es muchísima la cantidad de camiones que pasan todo el tiempo”, expresó, y reiteró que el gasto permanente de recursos resulta insostenible. “Me parece que es una locura estar mandando todo el tiempo una máquina para reparar un camino cada día”, concluyó.



