Recomiendan el consumo de meriendas saludables para los escolares

Con el inicio del ciclo lectivo también comenzaron las preocupaciones e inquietudes de algunos padres acerca de la alimentación y las meriendas que llevan los niños para consumir durante los recreos y ratos libres.
Al respecto, la licenciada en Nutrición Florencia Navarro dijo en FM Vos (91.5) que “hay diferentes alternativas, como sándwiches con queso pero que sean bajos en grasas. La idea es que de a poco hay que ir modificando la calidad de los alimentos y que no siempre tengan una fuente con azúcar, o sean una opción salada. También frutas, ya sea en unidades compactas o en trozos, son una buena opción, prepararles budines o bizcochuelos e ir incorporando ingredientes como aceite de coco, harinas integrales, utilizar avena, es decir, alimentos que se encuentran en algunos almacenes naturales”.
En relación a los que afirman que a los niños no les apetece este tipo de alimentación, la nutricionista detalló que “si al niño lo exponemos desde pequeñito a los sabores muy dulces o muy salados, cuando comienza los principios de la alimentación complementaria, cuando comienza a comer a los seis meses de la mano de la leche materna, no es necesario agregar azúcar o sazonar con miel o sal los alimentos, sino descubrir los sabores naturales. A partir de allí, cuando incorporamos una harina distinta, o endulzamos, por ejemplo, solamente con frutas, con banana, el niño lo disfruta un montón y no lo encontrará desabrido”.
Asimismo, la profesional destacó la importancia de que al niño lo acompañe toda la familia y resaltó que “no hay prohibidos ni permitidos, sino que tenemos que ser moderados y ver la frecuencias, pero nunca hay que darle un doble mensaje al niño, es decir, a él lo hago comer con harina integral y el resto de la familia come pan con manteca. Es muy importante trabajar como equipo, más aún si el niño sufre de sobrepeso”.
También destacó que llevar a la escuela meriendas saludables colabora con los niños en sus etapas de crecimiento, en su desarrollo físico e intelectual, les permite satisfacer sus necesidades energéticas y de nutrientes, ayudando a que estos procesos se realicen de la mejor manera posible. Complementan el desayuno, pero no lo sustituyen.