La Biblioteca Popular “Práxedes Garde de Arizu” de Villa Atuel fue escenario de un emotivo reconocimiento a Alicia «Pocha» Susana Martínez y Élida Mirtha Delsoglio, dos docentes jubiladas de más de 80 años que continúan dedicando su tiempo y compromiso al sostenimiento de uno de los espacios culturales más importantes de la comunidad.
La distinción fue entregada por la Cámara de Diputados de Mendoza durante una visita encabezada por el secretario de Cultura de la provincia, Diego Gareca, quien participó de una jornada junto a vecinos y representantes de la institución.

En el encuentro también se hizo entrega de nuevos ejemplares de la editorial Ediciones Culturales Mendoza para enriquecer el patrimonio bibliográfico de la biblioteca.
“Ponemos en valor su incansable labor sociocultural y educativa, fundamental para el crecimiento de esta biblioteca”, destacó Gareca tras la actividad realizada en el distrito sanrafaelino.
UNA TRAYECTORIA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
Alicia Susana Martínez, conocida afectuosamente como “Pocha”, y Élida Mirtha Delsoglio representan una historia de vocación y compromiso que atraviesa generaciones. Ambas continúan trabajando diariamente para mantener abiertas las puertas de la biblioteca, transformándola en un punto de encuentro para la lectura, el aprendizaje y la vida comunitaria en Villa Atuel.
En el caso de Pocha Martínez, el vínculo con la institución es todavía más profundo: fue parte de la fundación de la biblioteca y a lo largo de su vida participó activamente en cooperadoras, organizaciones sociales y diferentes espacios culturales de la comunidad. Su historia está íntimamente ligada al crecimiento institucional del distrito.

Por su parte, Élida Mirtha Delsoglio llegó desde Córdoba y eligió Mendoza para desarrollar su vida profesional y personal. Hoy encuentra en la biblioteca una continuidad natural de su vocación docente, definiéndola como su “segunda casa”, desde donde sigue aportando experiencia, acompañamiento y contención a vecinos de todas las edades.
El reconocimiento también puso en valor el rol fundamental que cumplen las bibliotecas populares en localidades alejadas de los grandes centros urbanos, funcionando no solo como espacios de acceso a libros, sino también como ámbitos de encuentro social, formación y construcción comunitaria.
La historia de ambas mujeres refleja cómo la educación y la cultura pueden sostenerse gracias al esfuerzo silencioso de personas que dedican su vida al servicio de los demás, incluso después de haberse jubilado formalmente de la docencia.







