Reelección de los intendentes: otra incapacidad política

La controversia política y judicial que protagonizan el Ejecutivo provincial y los intendentes justicialistas que pretenden ser reelectos sigue generando capítulos. La audiencia conciliatoria a la que habían sido convocadas ayer las partes por la Suprema Corte de Justicia de Mendoza –que intenta dirimir el conflicto- fue suspendida a raíz de un planteo que realizó la representación legal de los “caciques” del PJ, que entiende que la convocatoria al plenario del máximo tribunal en esta etapa del proceso es “extemporánea”.
Más allá de detalles procesales, lo cierto es que la “novela” que hoy inunda la escena política provincial parece estar lejos de resolverse y la proximidad del acto eleccionario (el 28 de abril deberían realizarse las PASO donde participan los intendentes reclamantes) hace que la inquietud se apodere de los protagonistas de la discusión y de la ciudadanía.
El conflicto comenzó el año pasado, cuando el gobernador Cornejo promulgó una modificación a la Constitución provincial que limitaba la reelección de los intendentes. Ante ello, cuatro jefes comunales del PJ –entre ellos el sanrafaelino Emir Félix- reclamaron ante la Suprema Corte que la decisión del mandatario era inconstitucional merced a un pronunciamiento de ese mismo Tribunal de hace casi una década. Además, consiguieron que la Justicia les otorgara una medida cautelar que les permitiera ser anotados como candidatos a las PASO de abril.
Lo cierto es que ahora resta resolver la cuestión de fondo (si la reforma promulgada por Cornejo es constitucional o no) y, más allá de la premura que requiere la definición y el compromiso asumido por los miembros de la Corte de resolver “lo antes posible”, los pasos procesales podrían llevar el pronunciamiento para después del ahora célebre domingo 28 de abril.
La incertidumbre rodea ahora a una situación en la que están involucrados –entre otras cosas- la voluntad popular, la seguridad jurídica y el futuro dirigencial de varios departamentos, y en la que la clase política, una vez más, no se pudo poner de acuerdo.