Reestructuración en el INTA: desde la Experimental Rama Caída advierten sobrecarga operativa tras los retiros voluntarios

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) concluyó una etapa clave de su proceso de reorganización institucional impulsado por la administración nacional, centralizado en la ejecución de un plan de retiros voluntarios. El programa preveía una reducción de la planta de personal en todas las estaciones experimentales y agencias de extensión del país. En el oasis sur de Mendoza, la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Rama Caída —organismo que históricamente ha brindado soporte técnico, científico y de extensión al sector productivo regional— asimila el impacto de las bajas en un contexto de restricciones presupuestarias previas.

El licenciado Andrés Quiroga, destacado técnico, extensionista y referente gremial de la delegación local, analizó el alcance de las desvinculaciones, detalló la afectación de la estructura de mandos y expuso los desafíos operativos para sostener la atención al agro con un plantel fuertemente disminuido.

El plan de retiro voluntario articulado por el Estado nacional cerró con una adhesión masiva, aunque un porcentaje de los postulantes se encuentra en una etapa de evaluación legal debido al cómputo de la antigüedad. «A nivel nacional, el INTA implementó una propuesta de retiros voluntarios a la que se han adherido alrededor de 970 personas en todo el país. Dentro de ese total, existen unas 250 solicitudes que actualmente están bajo evaluación y en revisión para la próxima reunión del Consejo Directivo, debido a que algunos agentes presentaron reclamos e impugnaciones por la vía legal. El conflicto radica en que para este retiro voluntario originalmente solo se tomaban en cuenta los años de servicio en planta permanente, dejando de lado el tiempo trabajado en planta transitoria», explicó Andrés Quiroga en diálogo con FM Vos 94.5.

«Hubo trabajadores con muchos años bajo esa modalidad transitoria que presentaron recursos de amparo para exigir que se les abone la indemnización computando el total de sus años de servicio. Esos casos quedaron en suspenso hasta que el Consejo Directivo defina si aprueba o rechaza sus solicitudes de desvinculación», agregó.

Impacto en la región Mendoza-San Juan y la realidad de la EEA Rama Caída

La reestructuración redujo un porcentaje considerable de los puestos de trabajo en la región, una situación que en el sur mendocino se combina con un proceso natural de jubilaciones. «En la región que comprende a Mendoza y San Juan, se desvinculó aproximadamente el 20% del personal, en sintonía con la media registrada a nivel nacional. En nuestra jurisdicción específica de la Estación Experimental Rama Caída tuvimos la salida efectiva de 5 personas. Considerando que esta experimental abarca operativamente los tres departamentos del sur provincial y posee agencias de extensión en cada uno de ellos, el número de bajas directas por retiro parece bajo, pero debemos sumarle que actualmente contamos con otras 5 personas que están en edad jubilatoria, de las cuales algunas ya se retiraron y otras están próximas a despedirse de la institución», comentó Quiroga al respecto.

«En términos de años de servicio de quienes optaron por el retiro voluntario, el rango es sumamente amplio. Tenemos desde agentes con 4 años de antigüedad hasta personal con 46 años de trayectoria institucional. Las bajas afectaron a los tres escalafones del organismo: el personal de apoyo, el sector técnico y el nivel profesional. El organismo a nivel general quedará funcionando con una planta estimada de 4.000 empleados», añadió.

El licenciado Andrés Quiroga, destacado técnico, extensionista y referente gremial de la delegación local, analizó el alcance de las desvinculaciones

Afectación de la estructura organizativa e incertidumbre por la reforma del Estado

La salida de personal idóneo alteró la cadena de mandos y las coordinaciones técnicas de los programas, mientras el sector gremial observa con cautela futuros proyectos de reforma. «La oferta económica que presentó la administración nacional consistió en el pago de un sueldo y medio por cada año de servicio trabajado, una propuesta superior al retiro voluntario anterior, donde solo se ofrecía el 50% de un sueldo por año a los que tenían menos de 18 años de antigüedad y un 1,25 a los que superaban ese tiempo. Con esta nueva propuesta, la estructura organizativa del INTA quedó bastante diezmada. Se fueron directores regionales, directores de estaciones experimentales, jefes de agencias de extensión y coordinadores de proyectos y de programas nacionales esenciales», detalló el referente del INTA en Rama Caída.

«Además, la incertidumbre continúa dentro de la institución porque en la carpeta del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado hay otros temas bajo análisis, como la situación de las tierras del organismo y modificaciones en la estructura de funcionamiento. El objetivo manifiesto es achicar el Estado», consideró.

Sobrecarga de actividades y el sostenimiento del servicio al productor del sur

La reducción del plantel profesional se produce en un escenario de congelamiento de vacantes de larga data, lo que obliga a una reconfiguración interna para no desatender las demandas agrarias e industriales. «Lo que prevemos de manera inmediata es una clara sobrecarga de actividades para el personal que queda. La demanda técnica por parte del sector productivo sigue siendo exactamente la misma y, en algunos temas específicos, va en aumento. Nosotros no podemos decirle a un productor, a una industria o a un emprendedor que no se acerque a consultar porque nos quedamos sin gente; por el contrario, hay que atenderlos y darles respuesta. Esto nos obliga a encarar una reorganización local, regional y nacional de la parte operativa», declaró Quiroga.

«Ya arrastramos un presupuesto sumamente acotado desde hace un par de años que limita nuestro margen económico, pero la voluntad del personal siempre está dispuesta para acompañar al sector agropecuario del sur de Mendoza», señaló.

«Actualmente se está trabajando en el borrador de una nueva cartera de proyectos adaptada a la planta disponible, ya que hace años que en el INTA no se registran ingresos de personal. Muchos de los que quedamos ya superamos los 50 años. Para graficar la situación actual: para atender el 52% del territorio de la provincia de Mendoza que abarca la Experimental Rama Caída, hoy estamos quedando únicamente alrededor de 40 personas en total, contabilizando directivos, administrativos, técnicos, profesionales y personal de apoyo», completó.