Es sabido que la “veje…ntud” no es la mejor etapa de la vida, porque “los años no vienen solos”, pero peor es no llegar a ella. Debemos aceptar que no podemos realizar las mismas actividades físicas de años atrás, entonces, para no estar inactivo dedico mucho tiempo a las “palabras cruzadas”, a la lectura para no perder la costumbre de aprender, también a rememorar algo de lo aprendido en los años de estudiante y a veces a reflexionar acerca de ciertos cambios de costumbres, cambios que pueden gustar y compartir o no, porque la diversidad de pensamiento es, a mi criterio, una condición natural. Por ejemplo:
Años atrás, los matrimonios hacían planes acerca de cuándo tener hijos, ahora muchos hacen hijos para tener “planes”.
Hasta hace poco, el casamiento era la meta lógica para quienes se querían, ahora está de moda la “vida en parejas”, lo que los antiguos romanos llamaban “uxorio more” o sea como se acostumbra en la vida matrimonial.
Antes las Cámaras y Concejos que integraban los representantes de la ciudadanía, eran definidas como “honorables” porque integradas por ciudadanos que se desempeñaban “por el honor del cargo”, ahora es por asegurarse una vida holgada con los recursos que el Estado sustrae al sector productivo, porque el tango nos recuerda que “el que trabaja es un gil”.
Algunos gobernantes tienen por lema que “es mejor una buena mentira que una mala verdad”, pero, teniendo en cuenta lo que oportunamente dijo Bernard Shaw que “un gobierno que robe a Pedro para pagarle a Juan dependerá siempre del apoyo de Juan”, los que se han erigidos como líderes de juanes se esmeran en extorsionar hasta a sus “propios gobernantes”.
Antes los gays eran objeto de improperios y, a veces hasta de palizas, sin razonar que, antes de nacer, nadie tiene la posibilidad de elegir ser varón o mujer, flaco o gordo, rubio o morocho, ni de elegir el país; con el tiempo fueron, aunque no bien vistos, tolerados; ahora, como envalentonados se eximen con “el orgullo de ser gay”. Parece que ya no hay idea de lo que significa la palabra orgullo, pero espero que esa condición no llegue con el tiempo a ser obligatoria.
Gerónimo Misino


