Relato en primera persona: devoción y fe en el Día de la Virgen del Rosario de San Nicolás

Este miércoles 25 de septiembre, el Kilómetro Cero se convirtió en un punto de encuentro para los fieles que celebran el Día de la Virgen del Rosario de San Nicolás, una festividad cargada de devoción y esperanza.
La imagen de la Virgen, en tamaño natural, presidió el lugar, siendo un símbolo de fe y consuelo para quienes se acercan a rendirle homenaje. Entre rosarios y oraciones, la jornada es un reflejo de la profunda creencia en el poder de esta figura milagrosa, cuya veneración se ha extendido durante décadas.
Lucía Puentes, de 82 años, es una de las devotas más emblemáticas. Misionera desde 1983, su historia de fe comenzó en un momento de dolor personal y familiar, pero que se transformó en un camino de milagros. “Llegué a San Nicolás en el año 83 porque un sobrino mío iba a partir como Casco Azul a la guerra de Yugoslavia. Fue entonces cuando conocí el campito”, dijo Puentes a Diario San Rafael y FM Vos 94.5, refiriéndose al lugar donde un rayo de luz había caído una semana antes, marcando lo que sería el inicio de una devoción que este año cumple 40 años. “Todos los argentinos que son católicos, apostólicos, de cualquier religión, vienen a buscar un milagro. La Virgen los ilumina”.
La imagen de la Virgen del Rosario de San Nicolás no siempre estuvo en San Rafael. Lucía detalló cómo fue traída a la ciudad: “En su momento, la imagen estaba en el barrio Unimev. Fue el padre Carlos Eduardo Pereyra quien, junto a un grupo de gente, viajó para traerla. Desde entonces, la vocación de ella creció acá en San Rafael”. Esta imagen, que según Puentes es un faro de milagros para muchos, tiene una historia arraigada en la fe popular.
Para Lucía, su devoción a la Virgen del Rosario de San Nicolás no solo es un acto de fe, sino una promesa personal. Tras haber sido diagnosticada con cáncer de mama en 1981, la enfermedad marcó el inicio de su estrecha relación con la Virgen. “Cuando la conocí, tenía un cáncer de mama. Fui a San Nicolás a despedirme de mi sobrino, y ahí pedí a la Virgen que me sanara. Le dije: ‘Virgencita, dicen que haces milagros, yo no me quiero morir. Si me sanás, voy a vivir para vos’”, contó emocionada. Desde ese momento, según relató, comenzó su milagrosa recuperación. “Cuando volví, ya estaba prácticamente sana”, afirmó Puentes, quien atribuyó su curación a la intercesión de la Virgen. Años después, su fe sigue intacta, y a los 82 años continúa participando activamente en las celebraciones.
La festividad del 25 de septiembre en San Rafael no es solo una jornada de devoción, sino también de comunidad. Los fieles se reunieron cada media hora para rezar el rosario frente a la imagen de la Virgen, y luego, a las 16:30, partieron en procesión hacia la parroquia de Jesús de la Divina Misericordia.
“Tenemos dos urnas. En una se colocan los mensajes que las personas escriben, y en la otra, si quieren, pueden dejar una donación voluntaria. Después vaciamos los mensajes delante de dos testigos, los sellamos y los enviamos a San Nicolás de los Arroyos”, explicó Puentes. Estos mensajes, afirma, llegan a manos de Gladys Quiroga de Motta, la mujer que desde 1983 asegura tener apariciones de la Virgen. “Gladys ve a la Virgen como yo te veo a vos”, comentó.
A lo largo de los años, Puentes ha sido testigo de innumerables milagros atribuidos a la Virgen. “San Rafael ha recibido respuesta en tres oportunidades de María del Rosario. A una chica que es maestra en un colegio privado, y a dos familias”, aseguró. Su fe inquebrantable y los testimonios de otros devotos refuerzan la creencia en los milagros de la Virgen. “Es palabra de Dios”, sentenció.
A sus 82 años, Lucía Puentes continúa siendo una misionera incansable, comprometida con la difusión de la devoción a la Virgen del Rosario de San Nicolás. “Hasta que Dios diga, estaré a la par de ella”, afirmó. Para muchos, su historia es un testimonio vivo del poder de la fe y la esperanza.