El ministro brasileño de Educación, Abraham Weintraub, anunció su renuncia en medio de presiones por su salida del gobierno del presidente Jair Bolsonaro y de la grave crisis política que enfrenta el mandatario.
Weintraub es considerado un representante del sector más ultraconservador del gobierno y su gestión estuvo marcada por la controversia. Fiel escudero del presidente y una de las caras más visibles del llamado «bolsonarismo», Weintraub lideró una especie de «cruzada ideológica» contra el «marxismo cultural» en las universidades.
El ministro, cuestionado por sus habituales declaraciones polémicas y por haber participado el domingo en una manifestación en que un grupo de «bolsonaristas» defendió el cierre del Congreso y de la Corte Suprema, anunció su renuncia en un video que publicó en las redes sociales y en el que aparece al lado del jefe de Estado.
En el video, en el que agradece a Bolsonaro por la oportunidad y le promete fidelidad, Weintraub afirma que recibió la invitación del propio presidente para asumir como director por Brasil del Banco Mundial en Washington.
La renuncia del ministro venía siendo exigida por los partidos de oposición, organizaciones sociales y hasta magistrados de la Corte Suprema desde la divulgación el mes pasado de un video de una reunión ministerial el 22 de abril en la que Weintraub tilda de «vagabundos» a los miembros del Supremo y pide su arresto.
Su situación quedó aún más insostenible luego de que el propio presidente lo criticara por haber acudido a una manifestación frente a la sede del Ejército en la que un grupo de «bolsonaristas» defendió el cierre del Congreso y de la Corte Suprema.
Weintraub es el décimo segundo ministro en abandonar el cargo desde que Bolsonaro asumió la presidencia en enero de 2018, y el cuarto en renunciar en los últimos dos meses.
El cambio se produce en momentos en que el líder ultraderechista enfrenta una aguda crisis tanto en el ámbito sanitario, económico y político como en el jurídico, donde es objeto de diferentes investigaciones, una de ellas por sus presuntas presiones e injerencias políticas e ilegales en la Policía Federal denunciadas por Moro y por el Tribunal Electoral por supuestas irregularidades en su campaña presidencial en 2018.
En el frente sanitario, el país se acerca al millón de casos de Covid-19 (hasta el jueves, 955.377 contagios) con dudas sobre cuándo llegará el pico de la pandemia e imbuido en una precipitada desescalada que ayer devolvería el fútbol a Río de Janeiro.







