Washington- El director del Centro Nacional contra el Terrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, presentó este martes su dimisión ante el presidente, Donald Trump, en rechazo por la guerra que su país e Israel libran contra Irán.
«No puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se libra en Irán. Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense», escribió Kent en una carta dirigida al presidente.
RESPUESTA DE TRUMP
El presidente de Estados Unidos calificó de «débil en seguridad» a Joe Kent. «No lo conocía bien, pensé que parecía un tipo bastante agradable, pero cuando leí su declaración, me di cuenta de que es algo bueno que se haya ido, porque dijo que Irán no era una amenaza. Irán era una amenaza», afirmó Trump en una comparecencia ante los medios en el Despacho Oval.
El mandatario insistió en el riesgo iraní como justificación para la intervención militar: «Todos los países se dieron cuenta de la amenaza que era Irán. La pregunta es si querían o no hacer algo al respecto».
La renuncia de Kent lo convirtió en el funcionario de más alto rango en abandonar el gobierno de Trump desde el inicio de la guerra y abre una crisis interna en los servicios de inteligencia estadounidenses.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, respondió a este mensaje también a través de la X, con un texto en el que aseguraba que «hay muchas afirmaciones falsas en esta carta, pero permítanme abordar una en particular: que ´Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación'».
«Como el presidente Trump ha declarado clara y explícitamente, tenía pruebas sólidas y convincentes de que Irán iba a atacar primero a Estados Unidos. Estas pruebas se recopilaron de muchas fuentes y factores. El presidente Trump nunca tomaría la decisión de desplegar recursos militares contra un adversario extranjero por nada», dijo.
Kent, un veterano del Ejército estadounidense, recordó que Trump hizo campaña en las elecciones con el lema de «Estados Unidos primero», según el cual «las guerras en Oriente Medio eran una trampa que le costaba a Estados Unidos las valiosas vidas» de sus soldados y la «prosperidad» del país.
La portavoz de la Casa Blanca también tachó de «absurda» la acusación de que Trump ordenó la ofensiva el 28 de febrero «bajo la influencia de terceros».
La guerra de Irán, en las que han fallecido al menos trece militares estadounidenses y que ha disparado los precios de la gasolina, ha sido rechazada por algunas voces del entorno de Trump, como el periodista Tucker Carlson, porque a su entender contradice la promesa de campaña del republicano de enfocarse en asuntos domésticos y mantener al país alejado de guerras en el exterior.







