Reservas en alza por crédito y deuda en dólares

El BCRA busca sumar u$s10.000 millones en 2026 y logró compras inesperadas en un período adverso.
El Banco Central puso en marcha una nueva etapa de su programa monetario y cambiario con la meta de acumular u$s10.000 millones en reservas durante 2026. Aunque el anuncio inicial fue recibido con cautela, una combinación de factores permitió que la autoridad monetaria comenzara a comprar divisas incluso en un tramo del año marcado por baja estacionalidad y mayor salida de dólares por turismo.
Uno de los cambios centrales fue el contexto internacional. El índice DXY, que mide la fortaleza del dólar frente a otras monedas, retrocedió desde valores cercanos a 110 a comienzos de 2025 hasta la zona de 97. Ese movimiento modificó los precios relativos globales, favoreció a exportadores de commodities y alivió la carga de deuda en moneda extranjera de economías emergentes. Un dólar más débil también alentó flujos hacia esos mercados.
En el plano local, las emisiones de deuda fueron determinantes. En enero se registraron colocaciones corporativas por cerca de u$s2.000 millones. A eso se sumó la emisión de la provincia de Córdoba por u$s800 millones, a una tasa anual del 9,6 por ciento. En total, ingresaron alrededor de u$s2.700 millones que facilitaron la intervención compradora del BCRA sin generar fuertes presiones cambiarias.
El crédito en dólares como motor clave
Otro elemento relevante fue la expansión del crédito bancario en moneda extranjera al sector privado. Entre inicios de enero y los primeros días de febrero, el stock aumentó más de u$s1.270 millones. La cifra es similar a las compras acumuladas por el Banco Central en ese lapso.
Estos préstamos, vinculados en su mayoría a prefinanciación de exportaciones y capital de trabajo, se liquidan en pesos y tienen como contrapartida la acumulación de reservas. De este modo, el financiamiento en dólares se convirtió en una pieza clave para sostener la dinámica de compras.
Sin embargo, el frente minorista plantea desafíos. En diciembre, las personas humanas adquirieron u$s2.186 millones brutos y vendieron apenas u$s477 millones, lo que dejó un saldo neto comprador de u$s1.709 millones. Cerca de 1,5 millones de individuos compraron dólares, frente a unas 670 mil personas que vendieron.
Mientras los flujos financieros acompañen, el Banco Central podrá continuar con la acumulación. Pero si la dolarización de portafolios persiste, el objetivo podría volverse cada vez más dependiente del endeudamiento y menos de una oferta genuina de divisas, lo que mantendría latente la presión sobre el tipo de cambio oficial en el futuro.