Julián Benítez, gerente de Relaciones Institucionales y Comercio Exterior de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), trazó un balance sobre las ventas de la festividad que cierra el ciclo navideño. Pese a un leve incremento del 1% en unidades vendidas, el mercado estuvo marcado por la búsqueda de primeros precios y una fuerte preferencia por artículos de verano para mitigar las altas temperaturas.
Un ticket promedio austero y enfocado en el día a día
La tendencia de consumo para este 6 de enero reflejó una marcada segmentación según el tipo de comercio. Mientras que en las grandes cadenas se registraron tickets más elevados, el grueso de la venta se concentró en opciones de bajo costo para sostener la tradición sin desequilibrar el presupuesto familiar. «La venta cerró con un incremento del 1% en unidades respecto al año pasado, pero con tickets promedio relativamente bajos. Alrededor de 20.500 pesos en jugueterías de barrio y 45.000 en cadenas. El promedio ponderado general fue de 23.000 pesos», estimó Julián Benítez en una entrevista que otorgó a FM Vos 94.5.
«Se buscaron juguetes económicos para darle la alegría a los chicos, priorizando artículos de verano como flota-flota, lanzaguas y piletas, debido a que las altas temperaturas fueron determinantes para explicar lo que más se vendió», añadió.
El desafío de la industria nacional frente a la importación
Con 180 establecimientos productivos en el país, la industria nacional hoy opera a media máquina. Benítez analizó cómo la apertura del mercado y las nuevas modalidades de compra global impactan en la fabricación local. «Tenemos 180 fábricas operando a la mitad de su capacidad, a la espera de una reactivación del consumo interno. La oferta importada explica principalmente juguetes de licencia y figuras de acción, pero hoy el mercado está en una especie de ‘fiebre del oro’: muchas empresas trajeron los mismos productos sobreestimando el mercado argentino y eso les está haciendo mal a los propios importadores», consideró.
«Además, el sistema ‘puerta a puerta’ afecta sobre todo a las cadenas, ya que el consumidor de alto poder adquisitivo se trae los juguetes de valor afuera con anticipación», agregó con respecto a ese mismo tema.

De Reyes a las vacaciones: una agenda de reactivación
Tras el cierre de las fiestas, el sector enfrenta un largo camino hasta el Día del Niño. Por ello, la Cámara Argentina de la Industria del Juguete busca no solo incentivar las ventas, sino también recuperar el valor del objeto físico frente al avance de la digitalización en la infancia. «Estamos diseñando una agenda muy proactiva para volver a poner el juguete en agenda. El desafío es llegar de Reyes a agosto, que es un camino muy largo. Consideramos fundamental estimular el desarrollo del sector, pero principalmente el de los chicos: el uso intensivo de pantallas genera un perjuicio en el desarrollo y la sociabilización. Volver al juego físico es una prioridad para nosotros», aseveró Benítez.
Optimizar presupuestos en un contexto complejo
Para el referente de la CAIJ, el comportamiento de los Reyes Magos estuvo condicionado por los gastos acumulados de las fiestas y la proximidad del receso estival. «La gente busca optimizar los presupuestos. Venimos de Navidad y Año Nuevo, y estamos a las puertas de las vacaciones, con los gastos de colonia y viajes. Los Reyes han ido perdiendo peso respecto a la Navidad con el correr de los años, pero para nosotros sigue siendo una fecha fuerte», subrayó.
«El 80% de los regalos que se hacen para menores de seis años en esta fecha son juguetes. Es un contexto desafiante donde el juguete nacional, al ser más económico, encuentra su refugio en los comercios de barrio», terminó por analizar.
La industria del juguete proyecta un 2026 de transformación, buscando equilibrar la oferta nacional con la competencia externa y reforzando la importancia del juego tradicional en la formación infantil.







