Siguiendo un camino casi opuesto al del célebre forajido homónimo, don Juan Moreira es está en boca de los habitantes de Coronel Moldes, un lugar ubicado en Río Cuarto, Córdoba. Es porque el hombre de 88 años le legó en vida la empresa que mantiene hace 63 años a su empleada Deolinda, quien trabaja con él desde que tenía 12.
Deolinda comenzó trabajando en la empresa de venta de neumáticos haciendo tareas domésticas para Juan y su esposa, pero con el tiempo fue ganandose la consideración de los dueños por su buen trabajo y la agradable relación que lograron. Tal es así que el matrimonio -que no tuvo hijos- pensó en dejarle, además del negocio, un auto y su casa.
«Ojalá que el gesto de don Moreira contagie a otras personas», sostuvo Deolinda según el diario local Puntal. La mujer también señaló que aún don Juan «sigue manejando su negocio» y «es quien habla con viajantes y proveedores y paga y maneja las cuentas».
Hace un tiempo, cuando su empresa cumplió 63 años, Moreira explicó en diálogo con la radio 100.3 por qué cree que perduró tanto: “Yo creo que la honestidad, si no tenés honestidad en un comercio no tenés vida. Soy responsable, soy cumplidor soy decente y es por eso que la vida me ha dado satisfacción, no tener discusión con nadie, el único que puede estar enojado es el que me debe».
Fuente: Pronto







