River-Boca: la final que le ganó a todo lo demás

La semana informativa argentina tuvo –llamativamente- un punto central que no rondó los ya célebres tópicos económicos o judiciales que han acaparado las tapas de los diarios y el aire de radios y canales de televisión en los últimos meses. Estos días, el fútbol se robó el protagonismo ya que los dos clubes más populares de nuestro país se clasificaron para jugar la final de la Copa Libertadores de América.
La instancia, que será histórica puesto que nunca se ha disputado una serie definitoria del certamen más importante de clubes sudamericanos entre “xeneizes” y “millonarios”, provocó desde su confirmación una serie de movimientos, análisis y previsiones respecto a lo que serán esos dos encuentros en los que –mal que les pese a los no futboleros- se juega bastante más que sólo un resultado deportivo.
Desde la organización de esas dos “bombas” que serán el partido en la Bombonera del próximo sábado 10 y la revancha en el Monumental dos semanas después, la posibilidad de que se junten las parcialidades de ambos equipos (el presidente Macri reclamó esa posibilidad aunque no parece factible en la práctica) y la consideración de la reunión del G20 en Buenos Aires, que hizo cambiar los horarios de la final, hasta las polémicas puramente futbolísticas que siempre rodean al “padre de los superclásicos”, todo ya se vive en la piel de los argentinos.
El fútbol es una expresión cabal de la argentinidad. Es en ese deporte donde muchos compatriotas depositan sus pasiones más profundas, donde se manifiesta lo que realmente somos y esto, obviamente, implica cosas buenas y malas. Estamos a las puertas de un capítulo excepcional de los “Boca-River River-Boca”. Será seguramente una bisagra en la historia de la rivalidad. Los ojos del mundo deportivos estarán puestos en nuestro país durante noviembre y será la oportunidad para que el ambiente futbolístico nacional, con todos sus actores involucrados, demuestre que a pesar de “los malos” (pésimos dirigentes, barrabravas, tramposos, etc.), el fútbol argentino puede brindar noticias positivas. Gane quien gane.