El actor recordó una experiencia clave con la Iglesia y relató excesos y anécdotas de su juventud sin filtros
Gerardo Romano volvió a generar impacto al repasar episodios íntimos de su vida durante una entrevista televisiva, donde combinó humor, crudeza y una mirada crítica sobre su vínculo con la religión. Invitado al ciclo conducido por Mario Pergolini, el actor respondió sin rodeos y dejó definiciones que no pasaron desapercibidas.
Todo comenzó cuando le preguntaron por su juventud y su relación con las mujeres. “Mucho”, respondió al ser consultado si había sido mujeriego, y explicó que esa conducta estaba ligada a los años de celibato que atravesó durante su formación religiosa. Según contó, en esa etapa era profundamente católico, asistía a misa todos los sábados y mantenía un fuerte vínculo con la Iglesia.
Una confesión que marcó un quiebre
Ese lazo se rompió a partir de una experiencia que lo marcó. Romano recordó que, siendo joven, acudió a confesarse tras descubrir su sexualidad. Sin embargo, lejos de encontrar contención, el sacerdote lo echó. “Me sentí expulsado y no volví más”, resumió sobre ese episodio que definió su alejamiento.
Años después, ya adulto, volvió a acercarse a la religión en un contexto muy distinto. Relató que, tras una noche de excesos, terminó en Luján junto a amigos y decidió ingresar nuevamente a un confesionario. Allí enumeró distintas experiencias personales, pero la reacción del sacerdote volvió a ser similar. “Me dijo ‘vaya, vaya’”, contó, dejando en claro que nuevamente se sintió rechazado.
Durante la charla, el actor también reflexionó sobre el concepto de “sexo múltiple” y compartió anécdotas de situaciones que lo sorprendieron, siempre manteniendo su estilo frontal. El intercambio con Pergolini se movió entre el humor y la incomodidad, lo que permitió a Romano desplegar su personalidad sin filtros.
Lejos de mostrarse arrepentido, presentó cada episodio como parte de su recorrido personal. Su testimonio dejó una reflexión sobre la relación entre la moral, la religión y la experiencia individual, fiel a un estilo que no busca agradar sino decir lo que piensa.







