Pese a que en el último tiempo la sociedad ha deconstruido muchos de sus estereotipos, todavía quedan muchas huellas de los conceptos arraigados del pasado que hay que seguir “desarmando”.
Esto es lo que ha logrado Carla Alessio, una joven de 24 años que logró recibirse de auxiliar de mecánica. Pese a que los talleres muchas veces son vistos como espacios de trabajo masculino, son cada vez más las chicas que se animan a incursionar en este mundo y lo hacen con mucha pasión y determinación.
“Más allá del prejuicio de la sociedad, fue un enorme reto romper mis propias estructuras. En un principio pensé que no podía y finalmente pude lograrlo”, destacó Carla sobre la decisión y la posibilidad de haber estudiado una carrera vinculada a la mecánica.
Fueron tres años de estudios intensos en el Centro de Capacitación para el Trabajo (CCT) 6-039 “Guillermo Catalán”. A fines del año pasado logró terminar la carrera y se egresó.
Son pocas las chicas que –por ahora- se animan a llevar a cabo esta carrera. Según contó, en el tiempo de cursada solo tuvo “una compañera en el último año y conocí a otra chica que se recibió un año antes que yo”.
Sobre la experiencia de estudio contó que “se encuentran trabas, pero son mínimas porque los profesores son excelentes y me ayudaron a superar mis propias limitaciones. Con los compañeros me pasó lo mismo, estaban a mi lado más que nada por una cuestión de fuerza”.
Desde muy chica empezó a apasionarse por la mecánica y los autos. Es que además de crecer en un taller su papá participó como asesor de escuelas técnicas.
“Empecé a estudiar Psicología, pero era muy teórica. Me gustaba pero necesitaba un cable a tierra, algo más práctico y opté por la mecánica”, dijo Carla quien invitó a otras chicas para que se animen ya que “es muy lindo y es importante saber y que rompan las barreras”.







