La ruta nacional 151 que a diario miles y miles de vehículos particulares, colectivos y camiones de carga transitan en el interior profundo de La Pampa, se ha transformado, con el correr de los años (más de 20), en el máximo exponente de la desidia y el desinterés por parte de quienes nos gobiernan.
Se trata de una traza obligada para muchísimos mendocinos que transitan desde o hacia Neuquén y la patagonia, y que ponen en riesgo su vida y de quienes los acompañan, cada vez que deben atravesarla, circulando a 20 kms por hora, acelerando y frenando, transitando por la banquina o esquivando los vehículos que vienen en zigzag de frente. La otra posible alternativa es la ruta 40, con sus 85 kms de ripio entre Bardas Blancas y Ranquil Norte en Malargüe, que no posee señal telefónica, y que por su traza es imposible al paso de camiones de carga.

La situación no es nueva, pero nadie – desde hace mucho tiempo – hace nada. Hasta sería menos peligroso que sacaran todos los restos de asfalto en ese trayecto y quedara sola de tierra. En ciertas ocasiones, la ruta (el deplorable estado comprende unos 160 kms) es sometida a remiendos que, como reza el dicho popular, es “pan para hoy, hambre para mañana”.
Significativos desniveles, cráteres de grandes dimensiones y banquinas totalmente deformadas, resultan un cóctel muchas veces fatal para quienes tienen que cumplir con el desafío de conducir sobre el mencionado camino.
Como indicamos antes, la ruta nacional 151 es el monumento al olvido estatal, pues las diferentes gestiones nacionales no se ocuparon en intervenir un camino muy transitado no solo por pampeanos y rionegrinos, también conductores de provincias vecinas como Mendoza.

La desidia de gobiernos anteriores se profundizó con el desembarco de Javier Milei en la Presidencia de la Nación, quien en su fundamentalismo decidió no ejecutar obras públicas que – a la luz de los acontecimientos – son muy necesarias.
Si bien los desmanejos y los focos de corrupción de anteriores gobiernos se vieron especialmente gestados desde las obras, abandonar por completo ese recurso también es una manera de afectar a miles y miles de argentinos que, entre muchas necesidades, merecen contar con una ruta apta para conducirla, sin poner en riesgo su vida y las de sus familias.

Son muchos los sanrafaelinos que actualmente residen en Neuquén y exigen, sin hasta ahora ser escuchados, que la ruta nacional 151 sea intervenida y allí se efectúe una inversión que resuelva el problema de fondo y no conste en tapar baches que, en un corto período de tiempo, volverán a esa condición.







