Saber discernir

Repudio a los que se apoderan del poder y que, en lugar de servir al bien colectivo, comercializan con los débiles, hasta vender su alma al diablo. Su enfermiza autoridad imprime un inmanentismo absurdo y de disfraz, que nos roba nuestra propia e innata misión serena y creativa. Debiéramos, por tanto, saber discernir, dilucidar nuestra distintiva historia, dejándonos observar. Es menester interrogarnos, para caer en la cuenta de que no hay verso sin verdad, ni poética sin verbo, y que para reconocer la autenticidad de nuestro corazón, hemos de transformar nuestro abecedario, ante todo para no rehuir del encuentro con el semejante, así como para no menospreciar la recíproca donación a la que todos hemos de estar abiertos. Hoy más que nunca se requiere de ese empuje consolador, de esa mano tendida (y extendida) para seguir adelante. El crecimiento de los conflictos, junto a la tremenda desigualdad y la burla a los derechos humanos, nos están deshumanizando como jamás. Sin duda, ante esta bochornosa realidad cavernícola, hemos de poner en nuestro diario de vida, sintonías más solidarias, lo que ha de conllevar otro estilo de vida muy distinto al actual, ya que lo armónico nos exige destrezas más efectivas y sensibilidades más níveas.

Víctor Corcoba Herrero