La zona del secano alrededor de las Salinas del Diamante atraviesa horas complicadas tras una crecida histórica en arroyos y cauces, que provocó serios daños en puestos y enmarañó de manera extrema la transitabilidad de los caminos rurales.
Puesteros del sector reportaron pérdida de animales, además de corrales y pircas dañados por la fuerza del agua. En algunos sectores, las corrientes fueron tan intensas que arrastraron animales y afectaron estructuras de contención construidas para proteger el ganado como corrales y pircas
El panorama se agrava por el estado de los accesos: los caminos hacia los puestos quedaron muy comprometidos, con tramos deteriorados y sectores muy difíciles de atravesar, lo que dificulta el normal desenvolvimiento de las familias.
Los pobladores más antiguos de la zona coincidieron en la magnitud del fenómeno y aseguraron que hace décadas no se registraba algo similar. Algunos incluso señalaron que para encontrar antecedentes comparables hay que remontarse a la década del 70, cuando se vivieron episodios de crecidas fuertes en la región.
Los puesteros ya trabajan poder recuperar corrales, recomponer pérdidas y esperan poder restablecer condiciones mínimas de circulación en una zona donde el aislamiento se vuelve un riesgo adicional en medio de la emergencia.







