El sistema educativo de la provincia de Mendoza comenzó el ciclo lectivo con indicadores marcadamente optimistas en materia de alfabetización inicial y rendimiento escolar. De acuerdo con los datos de la primera medición censal del año, procesados por la Dirección de Evaluación de la Calidad Educativa, los estudiantes de los niveles primario y secundario registraron un avance sustancial en fluidez y comprensión lectora, alcanzando mejoras de hasta el 33% en sectores específicos comparado con el año anterior. Leandro Videla, titular del organismo evaluador, analizó la evolución pedagógica en los puntos de inflexión de las trayectorias escolares, destacó el valor de diseñar políticas públicas basadas en la evidencia empírica y detalló los esfuerzos orientados a mantener estables las tasas de repitencia mediante el involucramiento directo de la comunidad y las familias.
Reducción del nivel crítico en los grados clave de la primaria
El censo de fluidez lectora, implementado de forma sistemática en la provincia desde 2022, evidenció un retroceso histórico en los porcentajes de alumnos que presentaban severas dificultades para interpretar textos. «En este inicio de año registramos un avance importantísimo en las aulas mendocinas. Estamos midiendo mejoras significativas que, en determinados segmentos, alcanzan hasta un 33% de incremento en la comprensión lectora respecto de las métricas que obtuvimos el año pasado. El impacto más notorio y alentador se localiza en los bloques de tercero y sexto grado de la escuela primaria. Específicamente en tercer grado, logramos que casi el 21% de la matrícula total de alumnos que el año pasado se encontraba estancada en un nivel crítico de lectura, hoy haya migrado hacia los niveles intermedio o avanzado. Esto no es un hecho fortuito; responde de forma lineal a la aplicación de políticas de alfabetización sostenidas que están logrando perforar y acortar la brecha de rendimiento», destacó Leandro Videla en la entrevista que brindó a FM Vos 94.5.
«El avance no es exclusivo de la primaria. El nivel secundario también reflejó una transición muy grande de alumnos que consolidaron su paso del nivel medio al avanzado, demostrando que cuando un chico aprende a comprender lo que lee, ese salto impacta de inmediato en el resto de las currículas, como la resolución de problemas matemáticos», añadió.
Diagnóstico censal: gestionar el aula en base a datos reales
Para las autoridades educativas, la evaluación de principios de año funciona como una herramienta de geolocalización pedagógica que permite corregir desvíos antes del censo definitivo de octubre. «Este arranque de ciclo lectivo se consolidó como el más prometedor y con los indicadores más altos desde que iniciamos la experiencia de los censos en el año 2022. Desde la Dirección General de Escuelas (DGE) y por indicación directa del ministro, tenemos un rumbo de gestión sumamente claro: el objetivo es la superación permanente y la premisa absoluta es nunca retroceder en los derechos de aprendizaje adquiridos. Evaluamos masivamente al inicio del ciclo porque necesitamos saber con precisión matemática dónde estamos parados en cada escuela y en cada aula«, explicó Videla.
«Estos datos no son para archivar; nos permiten tomar acciones remediables y decisiones en tiempo real sobre la marcha del año. Así, planificamos estrategias focalizadas para que a mediados de octubre, cuando realicemos la segunda muestra censal, los resultados sean superadores. Ponemos especial atención en los tramos de transición, como el paso de segundo a tercero de la primaria, o el egreso a la secundaria, que es donde los estudiantes experimentan los mayores quiebres metodológicos», agregó.
Sinergia comunitaria y la estabilidad de la repitencia
La contención del fracaso escolar y la mejora sustancial de los entornos de aprendizaje requieren de una articulación obligatoria y constante entre el cuerpo docente y el núcleo familiar del estudiante. El primer indicador que refleja el impacto de este trabajo coordinado es la estabilidad estadística: actualmente, las tasas de repitencia dentro del territorio provincial se mantienen estables y controladas, sin registrar picos de aumento que alteren el flujo normal de las matrículas o saturen los cupos de los diferentes efectores escolares.
Lejos de ser un fenómeno aislado, los datos demuestran una correlación directa entre el rendimiento áulico y el compromiso del hogar. Los relevamientos censales y cualitativos de la Dirección General de Escuelas confirman de manera recurrente que aquellos establecimientos educativos que muestran los mayores niveles de alfabetización y fluidez lectora coinciden exactamente con las comunidades donde las familias sostienen un rol activo, presente y cotidiano de acompañamiento en las tareas y en el control de la asistencia.
Este diagnóstico dinámico se sostiene a partir de una planificación flexible que permite adaptar los recursos pedagógicos a las necesidades de cada escuela. «Las planificaciones no son estancas; los datos específicos nos permiten atacar los grados con mayores dificultades y diseñar trayectorias que reduzcan la repitencia«, afirmó el director Leandro Videla.
Bajo esta política educativa, el control de la repitencia y el éxito en la comprensión lectora no son metas que la escuela pueda alcanzar en soledad, sino el resultado directo de una comunidad educativa integrada que utiliza la evidencia estadística para blindar las trayectorias de los alumnos más vulnerables.
Terminalidad y la plasticidad de las políticas públicas
Si bien las estadísticas del Observatorio de Argentinos por la Educación exponen un escenario complejo a nivel federal, Mendoza sostiene una tendencia orientada a la continuidad pedagógica. «A nivel nacional, organismos como Argentinos por la Educación señalan que solo el 10% de los alumnos finaliza la escuela secundaria en tiempo y forma; en Mendoza llevamos una estadística minuciosa y, si bien no voy a arriesgar una cifra decimal imprecisa en este momento, puedo asegurar que la provincia sostiene un ritmo firme y constante donde cada vez son más los chicos que terminan sus estudios obligatorios bajo los términos correspondientes. Esto convalida la efectividad de las decisiones políticas tomadas en el territorio», afirmó el entrevistado.
«Entiendo que en el campo de la teoría todos pretendemos que la educación evolucione y que muchas veces las planificaciones chocan con realidades complejas en lo social. Pero lo verdaderamente valioso de nuestro sistema es que las planificaciones no son rígidas. Al contar con un mapeo censal propio, si una estrategia no logra el cometido o la efectividad que esperábamos, tenemos la plasticidad técnica de modificarla sobre la marcha, enfocando los recursos presupuestarios donde el dato concreto nos dice que el alumno está tropezando», coincidió Videla al cierre de la charla.







