En el programa “Todas las Voces”, que se emite por FM Vos 94.5, sábados de 10 a 12.30, con la conducción de Ariel Sat y Alejandro Sosa, se desarrolló un extenso análisis sobre la situación actual de las obras sociales y su impacto en el sistema de salud. La charla contó con la participación de María Eugenia Morales, gerente asistencial de OSEP, y Cristina Lattanzio, integrante de la Asociación de Jubilados Autoconvocados de San Rafael y por ser ex docente, también afiliada a OSEP, quienes coincidieron en describir un escenario atravesado por dificultades financieras, tensiones con prestadores y crecientes reclamos de los afiliados. Durante la semana previa, la producción de la radio se contactó con titulares locales del PAMI, OSECAC y del Hospital Schestakow para que formaran parte de la mesa de diálogo, pero no pudieron asistir ni enviar un responsable en su representación.
Desde el sector de jubilados, el diagnóstico fue crítico, especialmente en torno al funcionamiento del PAMI. “La incapacidad para solicitar turnos, la no entrega de medicamentos en forma gratuita”, describió Lattanzio como problemáticas recurrentes, y advirtió que la situación se agrava en tratamientos complejos: “Ni hablar de los medicamentos oncológicos, crónicos o enfermedades como HIV”.
En ese sentido, cuestionó los cambios recientes en el sistema de pago a prestadores, que según explicó implican una fuerte reducción de ingresos. “Pasarían a recibir de 1.800.000 pesos a 900.000, porque solamente van a recibir por los que atienden”, señaló, lo que podría impactar directamente en la calidad y disponibilidad de la atención.
Uno de los puntos más sensibles tiene que ver con la provisión de medicamentos. “No recibir medicamentos, sobre todo el tipo de la cronicidad o de los oncológicos, es un tema de vida o muerte”, afirmó, y agregó: “No es que no me van a entregar un insumo para que yo pinte un cuadro”. En esa línea, también mencionó dificultades en la entrega de insumos como anteojos y audífonos, así como conflictos con prestaciones odontológicas.

Lattanzio vinculó este escenario con una problemática estructural: los bajos ingresos de los jubilados. “Todo esto está relacionado con los bajos haberes que reciben los jubilados”, sostuvo, remarcando que el financiamiento del sistema también se ve afectado por esta situación.
Además, hizo referencia a un conflicto judicial de relevancia. “La justicia había determinado que se debía volver en PAMI al programa Vivir Mejor”, explicó, pero aseguró que la medida no se está cumpliendo: “Esto hace dos viernes debía estar cumplido y no es verdad, no lo cumplen tampoco”. En ese marco, señaló que autoridades del organismo enfrentan causas judiciales: “Esteban Leguizamo, que es el director de PAMI nacional y el director de PAMI de Mendoza fueron procesados penalmente por federal por no cumplir con el plan Vivir Mejor” y “debían pagar 500.000 pesos por día de multa”.
La referente de los jubilados autoconvocados también cuestionó declaraciones recientes del ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, y anticipó acciones legales. “Nos ha llevado a un menosprecio, al edadismo, que realmente se le va también a hacer una denuncia”, expresó, en referencia a los dichos sobre la población adulta mayor.

“Tenemos mucha paciencia pero no tenemos tiempo”, sintetizó, reflejando la urgencia que atraviesa el sector.
Por su parte, desde OSEP, Eugenia Morales coincidió en que la crisis es generalizada en todo el sistema sanitario. “La salud tanto provincial, departamental y nacional está corriendo grandes dificultades”, afirmó, y aclaró que la problemática excede a lo público: “No solo es un tema de las obras sociales públicas, sino también las obras sociales privadas o prepagas”.
En el caso de San Rafael, explicó que la obra social cuenta con “47.000 afiliados” y que además debe responder a la demanda de General Alvear y Malargüe. “Tengo que salir a intentar solucionar los problemas del Sur, lo cual no es una tarea sencilla”, indicó, marcando la complejidad territorial.
Uno de los factores determinantes en la crisis ha sido el incremento de costos en medicamentos e insumos. “Un remedio que salía 3 millones pasó a salir 12 millones”, ejemplificó, y agregó: “Una aguja que salía 5.000 pasó a salir 25.000”. Según explicó, esto generó un fuerte impacto en la administración y en la provisión.
“El año pasado fue un año duro, difícil, con el tema de la medicación. Fue una batalla que fue difícil”, reconoció al responsable de OSEP, y recordó que incluso debieron implementar mecanismos extraordinarios para garantizar entregas: “Las medicaciones llegaban y muchas veces era yo la que me trasladaba a los distritos”.
En ese contexto, admitió que hubo interrupciones en tratamientos durante ese período crítico, lo que generó preocupación entre los afiliados y derivó en múltiples reclamos. No obstante, aseguró que actualmente la situación se encuentra más estabilizada: “Hoy estamos trabajando bien, normal, se están entregando los medicamentos”.

Sin embargo, persisten algunas dificultades puntuales. “Hoy tengo un atraso en 4 drogas exactas”, indicó, aclarando que no corresponden a tratamientos oncológicos sino a patologías como artritis u osteoporosis.
Respecto a la provisión de medicamentos, explicó que OSEP trabaja con un sistema mixto. Por un lado, cuenta con farmacia propia para medicamentos de alto costo o planes especiales, y por otro, con cobertura parcial en farmacias externas. También detalló el funcionamiento de los planes: “Vos presentás recetas, a los 20 días llega el medicamento”, aunque aclaró que en casos oncológicos se realizan excepciones por la dinámica de los tratamientos.
Morales atribuyó gran parte de los problemas a los laboratorios. “Fue una cuestión con los laboratorios, eran costos muy elevados”, sostuvo, y remarcó que se trata de productos sin alternativas: “No se pueden conseguir en otro lado, son medicaciones exclusivas”.
Otro de los ejes centrales fue la desigualdad en la atención entre el sur y el norte provincial, un reclamo histórico de los afiliados de la obra social de empleados públicos de Mendoza. “Desde el primer día escucho el reclamo por la diferencia entre el Sur y el Norte”, señaló. En ese sentido, explicó que uno de los principales factores es la disponibilidad de profesionales. “Lo primero es oferta y demanda”, afirmó, y ejemplificó: “Tengo un neurólogo infantil y tengo que mandarlos a Mendoza”.
La falta de especialistas, particularmente en áreas como pediatría o traumatología infantil, genera dificultades adicionales. A esto se suma la decisión de algunos profesionales de no trabajar con obras sociales. “Hay médicos que eligen no tener convenio con ninguna obra social”, explicó.
En ese marco, la obra social implementa distintos tipos de convenios, tanto a través del Círculo Médico como de manera directa con profesionales. “Salimos a buscar profesionales porque son una necesidad en la salud”, indicó.
La relación con los prestadores también presenta algunas tensiones, especialmente por los tiempos de pago. “Estamos calculando unos 20 días de atraso en los pagos de los convenios”, detalló Morales, aunque aseguró que los reclamos se atienden de forma inmediata: “Cuando hay un reclamo, inmediatamente se gestiona el pago”.
Este escenario impacta también en la discusión por los coseguros, un punto de conflicto habitual entre afiliados y profesionales, quienes muchas veces argumentan que los valores abonados por la obra social no alcanzan a cubrir los costos de las prestaciones.
Prestadores, turnos limitados y un sistema exigido por la tecnología
Desde OSEP, María Eugenia Morales explicó que, si bien el sistema funciona bien, existen tiempos administrativos inevitables que muchas veces generan malestar. “Hoy una prótesis de cadera tengo entre 7 y 11 días. No llega mañana, porque requiere un tiempo administrativo”, indicó, y remarcó que cada solicitud atraviesa controles médicos: “Entra auditoría, los especialistas ven que lo que esté pidiendo el médico es lo que corresponde”, proceso que además define qué insumo finalmente se autoriza y entrega, en un esquema donde también intervienen cupos y disponibilidad.

Morales explicó que la situación de días de turnos en sus consultorios privados responde en gran medida a la organización interna de los profesionales. “Todos los médicos tienen una declaración jurada. Ellos declaran que van a atender tal día a OSEP”, señaló. En ese marco, muchos limitan su disponibilidad: “Yo voy a atender a la obra social solo martes y jueves de 4 a 5 y media”, lo que reduce significativamente la oferta de turnos.
A partir de ese esquema, la obra social comenzó a profundizar controles sobre prácticas que distorsionaban el sistema. “Si vos te va a atender de las 4 a las 5 y media, ¿por qué me anota 25 pacientes?”, planteó Morales, y agregó: “Se empezó a controlar eso”. En las auditorías detectaron agendas sobredimensionadas: “Nos aparecía que tenían 35, 30 pacientes cuando tenían que atender muchos menos”.
Otro de los cambios que generó inconvenientes y expresó Cristina Lattanzio es el uso del sistema de token para la compra de remedios o atención de afiliados. “Sí o sí es necesario que para ingresar a la historia clínica sea a través del token”, explicó por su parte Morales. Este mecanismo, que anteriormente tenía una duración de 12 ahoras, fue reducido: “Se achicó a 30 minutos”, con el objetivo de evitar irregularidades. Sin embargo, reconoció complicaciones en el territorio: “Muchas veces nos complica bastante porque el adulto mayor viene de lejos”, aunque aseguró que se buscan alternativas para resolver estos casos.
La digitalización del sistema aparece como otro desafío central. La implementación de líneas automatizadas, aplicaciones y bots aceleró procesos, pero también generó resistencia. “El adulto mayor muchas veces no quiere hablar con una máquina. Yo quiero que me trate una persona”, expresó Morales, reflejando una tensión entre eficiencia tecnológica y accesibilidad real.
En paralelo, se profundizó sobre la relación con los profesionales y la dificultad para garantizar cobertura en el sur provincial. «La verdad es que yo con mi relación con directorio es muy buena y yo a la hora que sea llamo y están. Y mi relación, normalmente muchas de esas relaciones las hago yo personalmente”, indicó, destacando el vínculo directo como herramienta clave. “Por favor doctor, yo lo necesito más horas. El Sur lo necesita”, graficó, en un contexto donde la falta de especialistas condiciona la atención.
En ese sentido, también desmintió diferencias en los honorarios según la región entre el sur y norte provincial. “No es real que en Mendoza cobren más. Es el mismo código en toda la provincia”, aseguró, desarticulando uno de los argumentos más frecuentes en el conflicto con prestadores.
Otro eje que surgió fue la representación de los afiliados dentro de la estructura de la obra social. Si bien existe un espacio en el directorio, desde el sector de jubilados plantearon interrogantes sobre su funcionamiento. “¿Quién nos representa en el directorio?”, consultó Cristina Lattanzio, y remarcó la necesidad de mayor participación en la toma de decisiones. a lo que Morales contestó en forma categórica «La verdad que es un error mío, no pregunté su nombre, pero lo averiguo, no hay ningún problema».
En cuanto a los reclamos gremiales y propuestas de reforma que lleva adelante el SUTE mediante una campaña mediática, Morales señaló que no ha habido instancias de diálogo directo en el ámbito local. “Tengo muy buena relación con los gremios. Me ha pasado que han llegado a mi oficina y me han dicho, ¿vos sabés que nunca nos dejaron entrar acá? Ahora no me he reunido con nadie. Ninguno ha venido a hablar conmigo. Nadie del SUTE, nadie de nada, de ningún sindicato, ni nada por el estilo.”, afirmó y según su conocimiento tampoco en el ámbito provincial, aunque dejó abierta la posibilidad de discusión futura.
La ausencia de otros actores clave en el debate llevado a cabo en Fm Vos 94.5 también quedó expuesta. Durante la semana se había convocado a representantes locales del PAMI, del Círculo Médico y de otras entidades como OSECAC, pero ninguno participó ni envió reemplazo, lo que fue señalado como una falta en un contexto que requiere discusión amplia y respuestas concretas.
El análisis derivó luego en un planteo más profundo sobre el financiamiento del sistema. Allí volvió a aparecer un dato clave: la relación directa entre salarios bajos y crisis de las obras sociales. “Son sueldos de 140.000 pesos. El 6% no llega a 10.000 pesos”, ejemplificó Morales, en referencia a empleados municipales, evidenciando la debilidad estructural de los ingresos del sistema.
En ese marco, insistió en la necesidad de un abordaje integral. “Tenemos que sentarnos todos. Esto es un trabajo de todos. Es decir, todos, todos los hospitales, públicos, privados, municipios, provincias, todos. Porque esto es un trabajo que si no nos juntamos todos, rojos, blancos, violetas y verdes, todos. Porque también esto son cuestiones políticas. Entonces, me parece que la mesa tiene que estar más amplia. Sería bueno que todos saliéramos, los representantes, a poner la cara y decir, bueno, a ver, esto es lo que tengo yo para dar. ¿Qué tenés vos para darme?”, sostuvo, planteando una mesa amplia que incluya a todos los niveles del Estado y al sector privado. “Nos estamos tirando la pelota”, resumió, en una crítica a la falta de coordinación.
La discusión también incluyó la preocupación por áreas especialmente sensibles, como discapacidad, donde se advirtió un escenario particularmente complejo tanto para las familias como para los prestadores.
Desde el sector de jubilados, en tanto, se remarcó el abandono total mediante las políticas que lleva a cabo el gobierno nacional de Javier Milei y la falta de participación en las marchas de jubilados los días miércoles en el centro de San Rafael. “Somos muy pocos. El que realmente lo necesita no viene”, expresó Lattanzio sobre la organización del sector, y agregó: “No sé si es por orgullo o por temor porque PAMI le pueda sacar la prestación”.
Finalmente, dejó una reflexión que sintetiza el momento que atraviesa el sistema: “Lucha aunque no te falte nada, porque a algunos les falta todo”. Y cerró con una advertencia que atraviesa toda la problemática: “La empatía se perdió totalmente”.







