Salud mental: cómo se abordan casos como el de Santa Fe y cuáles son los indicios a tener en cuenta

El homicidio ocurrido este lunes en la ciudad santafecina de San Cristóbal conmovió al país. Un adolescente de 15 años ingresó a la Escuela Normal Mariano Moreno con una funda de guitarra, de la cual extrajo una escopeta y comenzó a disparar. Una bala impactó en la cabeza de un compañero, quien murió en el lugar. También hirió a otros dos alumnos.
La historia nuevamente abrió varios focos de debate actuales. Por un lado, la disponibilidad de armas del menor, la edad de imputabilidad y también la situación del adolescente a nivel de salud mental. Un tema recurrente y relevante en torno a cómo se aborda el caso a nivel terapéutico. Al agresor, a los testigos y también desde el punto de vista de la prevención de un hecho muy difícil de predecir.

La evaluación de los indicadores
Para la psicoanalista Cristina Pérez, el hecho se encuadra en el concepto del psicoanálisis llamado pasaje al acto, esa instancia en la que desde el pensamiento se pasa a la acción de manera inmediata, sin mediar palabras ni analizar consecuencias.
Es analizando este concepto que se puede determinar esta dificultad. “Nunca vamos a saber si alguien puede pasar al acto así hasta que no lo hace. Todos podemos pasar al acto. La diferencia es interna. No se puede prevenir, pero hay indicadores; se puede hablar de factores o alertas“, señaló.
Ahí es donde entra en juego la posibilidad de que el menor haya sido víctima de bullying o cualquier otro mecanismo de sometimiento. Y de cómo se producen conductas que pueden funcionar como una alerta.

El director de Salud Mental de la provincia, el psiquiatra Manuel Vilapriño, reconoció que algunas de estas actitudes son aislamiento, cambios de ánimo, irritabilidad, problemas en el aprendizaje.
Para Pérez, un concepto a tener en cuenta es la sobreadaptación. Se trata de aquellas personas que encajan en los parámetros por demás, sea porque están incómodos y no quieren que se note. Son propensas a recibir bullying, no actuar y luego explotar. “Esto puede ser un mecanismo de alerta: detectar a alguien sobreadaptado. Porque nunca se pelea, no tiene problemas y se guarda. En cambio, el que hace bullying exterioriza, es más difícil que explote”, señaló. Algunas conductas relacionadas con esta cuestión son la falta de demostración de emociones o reacciones.
Cómo se abordan estos casos
Vilapriño aseguró que estas conductas pueden guiar los protocolos de prevención y reconoció que las escuelas cuentan con ellos. Además, llevan adelante procesos que incluyen evaluaciones de los gabinetes escolares, convocatoria a los padres y otras estrategias.
“En esos casos se intenta comprender cada situación, estar atento y si es necesario, avisar al entorno. La escuela no es un ámbito en sí terapéutico, pero sí de detección. A nivel preventivo más general, es importante fomentar hábitos y habilidades sociales saludables, deportes, diálogo, que los chicos se puedan expresar”, advirtió.
Pero advirtió que lo preventivo solo gira en torno al análisis de los alumnos, pero no hay protocolos específicos para estos tipos de casos, ya que no son frecuentes. “No hay simulacros y protocolos sobre casos específicos de este tipo como sí se producen en Estados Unidos”, señaló.
Vilapriño reconoció que trabajan en sintonía con la Dirección General de Escuelas y que existen protocolos de acción en conjunto, como quedó demostrado con el caso de La Paz. “No es sencilla la articulación, pero los equipos lo hacen”, aseguró.
El tratamiento sobre las demás personas afectadas
Finalmente, otro punto de vista es el de los compañeros que vivenciaron el momento y cómo abordarlos para que se pueda asistir en el shock. Ambos profesionales coinciden en el poder del diálogo.
Para Pérez, “hablar sana”, por lo que lo importante es “ponerlo en palabras”. Que los chicos hablen, en un lugar “cómodo y de confianza”, para que puedan sentirse acompañados.
Vilapriño aseguró que lo que se busca es “escuchar, principalmente a los chicos”. Señaló que es una instancia que puede implicar un largo tiempo en el que los participantes deben ir comprendiendo la situación. Luego se evalúa, en espacios específicos, si existe la posibilidad de que haya un abordaje más específico y asistencial.
Señaló que hay diferentes técnicas para este tratamiento grupal, pero advirtió que no lo puede hacer cualquier profesional, ya que requiere una formación específica. Por eso resaltó la importancia de que existan esos profesionales en el sistema. “Desde Salud Mental estamos trabajando en cursos para trabajar con grupos, no solo desde lo preventivo, sino también asistencial”, reconoció.
Fuente: El Sol – https://www.elsol.com.ar/mendoza/salud-mental-como-se-abordan-casos-como-el-de-santa-fe-y-cuales-son-los-indicios-a-tener-en-cuenta/