Salud pública en crisis: proponen una reorganización profunda del sistema y despolitización de los conflictos para mejorar la calidad y el financiamiento

El sistema de salud público en Argentina atraviesa una crisis estructural que se manifiesta en bajos salarios, condiciones laborales desfavorables para los profesionales y deficiencias en la atención al paciente, como largas esperas y falta de calidad. Así lo afirmó Agostina Ambrosi, economista del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), quien subrayó que el sistema actual no funciona y que los hospitales públicos se han convertido en la variable de ajuste de sus propias fallas.
Ante los micrófonos de FM Vos 94.5, explicó que, si bien se destina cerca del 10% del PBI al sector salud, la calidad de la atención es deficiente porque el financiamiento que reciben los hospitales es arbitrario y no se relaciona con la cantidad ni la calidad de sus servicios. «En este contexto, medidas como el cobro de atención a extranjeros o el reembolso de servicios por parte de obras sociales y prepagas a los hospitales serían opciones que beneficiarían el financiamiento. Actualmente, lo que pasa es que el sistema termina subsidiando a las prepagas o a las obras sociales que no cumplen con el sistema que se les estableció», sostuvo la economista.
El caso del Hospital Garrahan
El debate en torno al Hospital Garrahan es un claro ejemplo de la situación. Respecto a la afirmación del gobierno nacional sobre un exceso de personal administrativo en el Garrahan, Ambrosi fue clara en su opinión. «Si bien se dice que hay casi dos empleados administrativos por cada médico, el anuario 2024 del hospital indica que más del 67% de su planta está compuesta por personal médico», remarcó.
«Más allá de esta discusión, IDESA sostiene que, para preservar los altos niveles de excelencia del Garrahan, es imprescindible que la gestión esté en manos de los médicos. Esto garantizaría buenas remuneraciones, presentismo y un funcionamiento basado en el desempeño» y los resultados. Además, se debería aprovechar la autonomía que ya posee el hospital para descentralizar su dependencia financiera del Estado, lo que permitiría una mejor coordinación de los recursos existentes», consideró la entrevistada.
Reformas estructurales: el camino hacia un
sistema eficiente
En otro tramo de la entrevista, Agostina Ambrosi comentó que IDESA propone un camino para transformar el sistema de salud pública en uno eficiente, equitativo y efectivo mediante una reorganización profunda de su estructura.
«En primer lugar, hay que redefinir el rol del Estado. Constitucionalmente, el Estado Nacional no debe gestionar los hospitales, sino regular y evaluar los resultados del sistema. Esto permitiría establecer mecanismos de evaluación de desempeño desde el nivel nacional para asegurar la eficiencia, calidad en la atención y cobertura efectiva», expuso.
«Por otro lado, hay que hacer hincapié en la autonomía y descentralización hospitalaria. Los hospitales públicos deberían tener personería jurídica y capacidad de gestión descentralizada. Esto les permitiría administrar mejor los recursos y tomar decisiones rápidas sin que la gestión esté politizada. La administración de los fondos quedaría así en manos del equipo médico que está al frente del hospital y que sabe verdaderamente las necesidades que hay en el lugar, en vez de dejar eso en manos por ahí del gobierno de turno», destacó.
Por último, la economista reconoció que el sistema arrastra deficiencias de años, agravadas por la politización de la gestión, con acusaciones de empleos de militancia que contribuyen al desbalanceo. Sin embargo, enfatizó que, sin estas reformas estructurales, cualquiera de las medidas que se tomen será parches que no resolverán los problemas de fondo.