El corazón celeste y blanco de San Rafael volvió a latir con fuerza este 25 de Mayo en la histórica Villa 25 de Mayo, donde cientos de vecinos y vecinas participaron de una jornada cargada de emoción, símbolos patrios y un gran espíritu de comunidad.
El acto central comenzó en la plaza Centenario, con el izamiento de las banderas Nacional y Provincial, encabezado por el intendente Omar Félix y la vicegobernadora Hebe Casado, en conmemoración del 215° aniversario de la Revolución de Mayo. La bandera flameando al viento fue apenas el inicio de una celebración que creció en intensidad a lo largo del día.
Minutos más tarde, las actividades se trasladaron a la iglesia Nuestra Señora del Carmen, donde el administrador apostólico Marcelo Mazzitelli presidió el tradicional Tedeum, una misa en la que se pidió por la unidad, el diálogo y el futuro de la Patria.
El acto protocolar tuvo su punto más solemne en el bajo del Fuerte San Rafael del Diamante, donde se rindió homenaje a los hombres y mujeres que forjaron el camino hacia la libertad.
Allí, acompañado por instituciones locales que desplegaron sus banderas y la interpretación del Himno Nacional a cargo de la Banda de Música de la Policía Zona Sur, el intendente Omar Félix llamó a recuperar el espíritu de unidad de 1810.

«Los hombres de Mayo son el ejemplo que hoy debemos retomar. Ellos supieron dejar de lado las diferencias y construir juntos. La única forma de legar a las generaciones futuras un lugar mejor es superando la grieta y generando consensos entre quienes pensamos diferente», expresó Félix, citando incluso al Papa Francisco y su llamado a “construir puentes y derribar muros”.
La tarde continuó con una fiesta popular vibrante, donde el folclore se hizo dueño del escenario. Grupos como Lunas Morenas, Fede Toledo, Chicha Rosales, Somos Herencia, Bandalos y Algarroba.com encendieron al público, que respondió bailando cuecas, chacareras, gatos y más.
Pero sin dudas, el gran protagonista fue –una vez más– el pericón nacional, que convocó a más de 700 parejas en la pista, reafirmando su título como el más grande del mundo. Un verdadero abrazo colectivo a la historia, al compás de la tradición y el orgullo patrio.

A lo largo de toda la jornada, los patios de comidas fueron otro imán infalible. Locro, pasteles, tortas fritas, choripanes y una variedad de delicias regionales acompañaron el festejo y mantuvieron bien alta la energía
Así, entre pañuelos al viento, banderas flameando y una Villa 25 completamente embanderada, San Rafael celebró una vez más su amor por la Patria, demostrando que la gesta de 1810 sigue viva en cada abrazo, cada zapateo y cada canción entonada al unísono por su gente.








