San Rafael declaró la Emergencia Climática tras el temporal y hoy entramos en alerta naranja por nuevas tormentas

Tras las intensas tormentas que azotaron al departamento, el Concejo Deliberante de San Rafael aprobó en sesión especial la Emergencia Climática. El concejal Néstor Ojeda (PJ) explicó los alcances de esta medida, que busca agilizar la asistencia en las zonas más críticas como Los Coroneles y La Cañadita. El edil destacó la coordinación de las áreas municipales y la inmensa solidaridad de los vecinos ante un fenómeno que dejó familias evacuadas y daños estructurales en viviendas.
Herramientas para una respuesta inmediata
La declaración de emergencia no es solo un gesto institucional, sino una herramienta administrativa que permite al Ejecutivo Municipal disponer de recursos con la celeridad que la crisis demanda. «La aprobación de la emergencia permite el desvío de fondos del presupuesto para atender la situación de manera urgente. Esto autoriza al Ejecutivo a realizar contrataciones directas y reasignar partidas sin pasar previamente por el Concejo, lo que agiliza la compra de materiales para techos, colchones, mantas y la contratación de maquinaria pesada para el movimiento de suelo y drenaje», explicó el concejal Ojeda en FM Vos 94.5.
«Incluso, para garantizar la transparencia, agregamos un apartado para que se eleve al cuerpo deliberativo un informe detallado de todas las partidas reasignadas para su posterior control», agregó.

El mapa de los daños: viviendas y evacuados
El relevamiento realizado por Desarrollo Social arrojó un panorama heterogéneo según la zona, con casos que van desde filtraciones y barro hasta la destrucción total de estructuras. «Los sectores más afectados fueron Los Coroneles, Cuadro Benegas, El Molino y La Cañadita. En este último, el río tomó un cauce extremadamente ancho que afectó todo el sector; el agua corría desde el cauce hasta la calle La Pichana. Tuvimos unas 22 personas evacuadas en el Club General San Martín y cerca de 40 entre Cuadro Benegas y Los Coroneles», estimó Ojeda.
«Hay viviendas donde el daño fue estructural y otras donde la afectación principal fue la pérdida de bienes personales por el ingreso de agua y barro. Lo que fue un imprevisto fue la cantidad de agua; nadie esperaba semejante magnitud», manifestó.
Crónica de una madrugada crítica
Ojeda, quien estuvo presente en las zonas de conflicto durante el pico de la tormenta, relató escenas de angustia pero también de un fuerte despliegue operativo. «A las tres o cuatro de la mañana había gente arriba de los techos porque el agua les llegaba a la rodilla y no podían bajar. Fue un trabajo muy coordinado entre Defensa Civil, Desarrollo Social, Bomberos y la Policía. Quiero poner en valor que, apenas ocurrida la situación, las áreas ya estaban trabajando en el territorio. No fue algo improvisado; lo que nos desbordó fue la naturaleza misma», aseguró en medio de la entrevista.
«Pusimos a disposición máquinas para armar drenajes, acomodar calles y levantar postes de luz caídos para normalizar los servicios lo antes posible», añadió.
El factor humano: solidaridad vecinal y refugios
Más allá del despliegue de las áreas de Defensa Civil y Desarrollo Social, el concejal Néstor Ojeda puso especial énfasis en la respuesta inmediata de la sociedad civil y las instituciones intermedias, que actuaron como el primer cordón de contención para los damnificados. «La solidaridad de San Rafael se pone de manifiesto cada vez que ocurren este tipo de cosas. Tiene que ver con la esencia de nuestro pueblo. Mientras desde la municipalidad llegaban los colchones, las mantas y la mercadería, por otro lado aparecían los vecinos con ropa y zapatillas. La urgencia era total: la gente tenía absolutamente todo mojado, y los chiquitos estaban con el agua hasta la rodilla en plena madrugada», relató con preocupación.
«En ese contexto, quiero dar un agradecimiento especial al Club General San Martín, que inmediatamente dispuso su salón para poder trasladar a los evacuados y darles un techo seguro», destacó.
La amenaza continúa: alerta Naranja en el sur
La aprobación de la emergencia no marca el final del evento climático, sino el inicio de una etapa de vigilancia extrema. El pronóstico meteorológico sigue siendo una preocupación central para las autoridades locales. «Ojalá no ocurra, pero la realidad es que seguimos bajo una amenaza climática. Actualmente, San Rafael, General Alvear y Malargüe han entrado en Alerta Naranja, mientras el resto de la provincia permanece en amarilla», advirtió el edil.
«Por este motivo, la ordenanza de emergencia no tiene un plazo determinado de finalización; su vigencia está atada a la resolución de los problemas causados y a la evolución de la contingencia. Estamos a la espera de ver qué pasa cada tarde; la prioridad absoluta es la ejecución de la asistencia en el momento mismo de la emergencia», aseveró al final de la comunicación.