Después de varios meses de convivencia, aprendizajes y experiencias compartidas, la comunidad de AFS San Rafael despidió a los cuatro estudiantes de intercambio que eligieron el departamento para vivir una experiencia educativa y cultural que difícilmente olvidarán. Se trata de Trym, de Noruega; Penelope y Emma, de Italia; e Hilda, de Hong Kong, quienes ya emprendieron el regreso a sus países de origen.
Lo que comenzó con la incertidumbre propia de llegar a un lugar desconocido terminó convirtiéndose en una experiencia de crecimiento para todos. Durante su estadía, los jóvenes no solo asistieron a clases y convivieron con familias sanrafaelinas, sino que también conocieron las tradiciones locales, recorrieron los principales atractivos del departamento y se integraron plenamente a la vida cotidiana.

Desde AFS San Rafael destacaron que los estudiantes llegaron con timidez y curiosidad, pero poco a poco fueron construyendo vínculos que los hicieron sentir parte de la comunidad. Compartieron mates, aprendieron sobre la cultura argentina, visitaron museos, participaron de actividades tradicionales e incluso bailaron el Pericón Nacional, convirtiéndose en un miembro más de las familias que los recibieron.
ANFITRIONES Y VISITANTES
La organización agradeció especialmente el compromiso de las familias anfitrionas, que abrieron las puertas de sus hogares para hacer posible esta experiencia, y el trabajo de los voluntarios que acompañaron a los estudiantes durante todo el intercambio.
«Gracias por su curiosidad, su alegría y por enseñarnos tanto de sus países mientras hacían de nuestra ciudad su segundo hogar. San Rafael siempre va a ser su casa», expresaron desde AFS al despedir a los jóvenes.

Más allá de los kilómetros que ahora volverán a separarlos, el intercambio dejó amistades, recuerdos y la certeza de que conocer otras culturas también permite valorar la propia.
Para los cuatro estudiantes, San Rafael ya forma parte de su historia. Y para quienes los recibieron, ellos serán siempre parte de una experiencia que demostró que la hospitalidad y el intercambio cultural pueden construir lazos que trascienden las fronteras.



