Las cortinas forestales son barreras de árboles que reducen la velocidad del viento, protegen los cultivos y construcciones y generan un microclima en el área protegida.
A nivel país se utilizan mucho en zonas de la Patagonia, el Sur de Buenos Aires y Mendoza. Tal es así que San Rafael aparece como el 4to departamento del país con mayor extensión de estas cortinas.
Según el tablero de cortinas forestales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, en nuestro departamento hay 1261 kilómetros de cortinas, lo que lo ubica en el primer lugar de Mendoza, seguido por Tunuyán con 338, San Carlos con 293 y Alvear con 195. En Malargue suman solo 45 kilómetros.

Hay que destacar que la totalidad de cortinas forestales existentes en nuestro departamento corresponden a variedades de álamos, misma especie que se utiliza en toda Mendoza.
A lo largo y ancho de la provincia se pueden encontrar un total de 2775 kilómetros de cortinas forestales, de las cuales 1401 están en la región sur (un 50%)
EL RESTO DEL PAÍS
Las extensiones más grandes de cortinas se encuentran en la vecina provincia de Río Negro. El departamento General Roca es el de mayor relevancia con 3780 km, seguido de Avellaneda con 1286, más atrás aparece Adolfo Alsina con 642.
También hay zonas importantes en la provincia de Neuquén como el caso del departamento Confluencia que suma 1286 y se ubica en el tercer lugar nacional. Otra zona donde se aplican en cantidad es en Añelo con 1082 kilómetros.

Dentro del país también son importantes en la provincia de Buenos Aires, especialmente en la región sur y la franja de la Costa Atlántica. Allí Tres Arroyos suma 488 kilómetros, Necochea 420 y Lobería 401.
Fuera de estas provincias también hay cantidad significativa en Chubut, donde el departamento Sarmiento suma 506 kilómetros y Gaiman 488.
En Argentina hay 22.866 kilómetros de cortinas. Río Negro con 6885 kilómetros es la provincia de mayor extensión, seguida por Buenos Aires con 4239, Neuquén con 2807, Mendoza con 2775 y Chubut con 1952.
BENEFICIOS
Su formación depende de las hileras de árboles que crean una barrera perpendicular a la dirección predominante del viento. De este modo, reducen su velocidad, el movimiento del suelo y la erosión.
Además, las cortinas tienen el beneficio de que conservan la humedad del suelo, reducen la acción mecánica del viento sobre los cultivos, el ganado y construcciones y regulan las condiciones del microclima. Esto sin contar que pueden generar madera y embellecer los paisajes.







