El dato volvió a generar preocupación. Durante el primer semestre de 2026, la pobreza en Argentina alcanzó al 32,3% de las personas en los 31 aglomerados urbanos relevados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En Mendoza, la cifra fue todavía más elevada: en el Gran Mendoza llegó al 36,9%, lo que representa alrededor de 395.000 personas que no cuentan con los ingresos suficientes para superar la línea de pobreza.
Sin embargo, detrás de esos porcentajes aparece una pregunta que en San Rafael, una vez más, queda sin respuesta: ¿cuál es el índice real de pobreza en nuestro departamento?
Hoy no lo sabemos.
No existe una medición oficial de pobreza específicamente para San Rafael que permita establecer qué porcentaje de su población se encuentra por debajo de la línea de pobreza o de indigencia. La razón está en la metodología utilizada por el INDEC: los informes semestrales se elaboran sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y abarcan 31 aglomerados urbanos del país. En Mendoza, el aglomerado utilizado para publicar estos indicadores es el Gran Mendoza.
Por lo tanto, el 36,9% conocido esta semana no es el índice de pobreza de toda la provincia de Mendoza y tampoco puede trasladarse automáticamente a San Rafael. Es el resultado correspondiente a la población comprendida dentro del aglomerado Gran Mendoza.
La diferencia no es menor.
San Rafael tiene una realidad económica, productiva, laboral y territorial diferente a la del área metropolitana provincial. La composición del empleo, el peso de actividades como el agro, el turismo, el comercio y los servicios, la extensión territorial, las distancias entre distritos y Ciudad, los costos de movilidad y hasta las características del mercado laboral hacen imposible determinar seriamente que la situación social del departamento sea exactamente igual a la registrada a más de 200 kilómetros.
Más de 215 mil habitantes sin una radiografía propia
La ausencia de una medición resulta todavía más llamativa si se observa la dimensión demográfica de San Rafael.
Las últimas estimaciones elaboradas por el propio INDEC, sobre la base del Censo 2022, proyectan que el departamento cuenta en 2026 con aproximadamente 215.114 habitantes.
Es decir, más de 215 mil personas viven en un territorio sobre el cual, semestre tras semestre, no podemos responder una de las preguntas sociales más elementales: cuántos sanrafaelinos son pobres.
Tampoco podemos conocer con precisión cuántos son indigentes, cómo evolucionó la pobreza en los últimos seis meses, si la situación mejoró o empeoró respecto del año anterior o qué sectores de la población están siendo más afectados por la pérdida del poder adquisitivo.
Existen, naturalmente, otros indicadores que permiten aproximarse a la situación socioeconómica local. Pueden analizarse niveles de empleo, asistencia estatal, demanda alimentaria, ingresos, condiciones habitacionales o diferentes variables censales. Incluso el Censo permite estudiar indicadores de privaciones materiales a escala departamental. Pero ninguno de ellos reemplaza la medición periódica de pobreza por ingresos que se conoce cada semestre para los aglomerados incluidos en la EPH.
Una provincia que se mira desde el Gran Mendoza
El problema excede a San Rafael y vuelve a poner sobre la mesa una característica histórica de las estadísticas económicas provinciales: buena parte de los indicadores coyunturales terminan ofreciendo una fotografía mucho más precisa del área metropolitana que del interior mendocino.
Y en una provincia con marcadas diferencias territoriales, esa limitación adquiere importancia.
San Rafael no es una pequeña localidad sobre la cual resulte estadísticamente irrelevante conocer estos indicadores. Es uno de los grandes centros urbanos y productivos de Mendoza y cabecera de una extensa región del sur provincial.
Sin embargo, cuando se difunde uno de los indicadores sociales más sensibles que existen, aparece dentro de una enorme zona gris estadística.
Sabemos que en el Gran Mendoza la pobreza llegó al 36,9% durante el primer semestre y que la cifra creció respecto del 31,9% registrado en el segundo semestre de 2025.
Pero no sabemos si en San Rafael es del 25%, del 35%, del 40% o incluso superior.
Cualquier número que se adjudique específicamente al departamento sin una investigación estadística diseñada para ello sería apenas una extrapolación.
Medir también es conocer
Contar con información precisa no constituye solamente una cuestión estadística. Saber dónde está la pobreza, a quién afecta y cómo evoluciona resulta indispensable para diseñar políticas públicas, establecer prioridades presupuestarias y medir si determinadas herramientas sociales y económicas producen resultados.
Sin un diagnóstico territorial, también se vuelve mucho más difícil determinar la magnitud de los problemas.
El INDEC sí produce información poblacional a escala departamental y, de hecho, sus nuevas proyecciones permiten conocer año por año la evolución estimada de habitantes de San Rafael hasta 2035.
La paradoja es evidente: podemos estimar con bastante precisión cuántas personas viven hoy en San Rafael, pero no sabemos cuántas de ellas son pobres.
Mientras esa metodología no se amplíe o aparezca una medición provincial o regional específicamente diseñada para el sur mendocino, cada nuevo informe de pobreza dejará la misma incógnita.
Conoceremos la realidad del Gran Mendoza. Tendremos un promedio de los principales aglomerados urbanos de Argentina. Podremos comparar regiones y ciudades de distintos puntos del país.
Pero cuando llegue el momento de responder cuál es la pobreza de San Rafael, un departamento de más de 215 mil habitantes, la respuesta seguirá siendo tan sencilla como preocupante: no hay un índice oficial que nos permita saberlo.


