El Dr. Cristian Pescara, médico de San Rafael, lidera junto a su hermano y un grupo de voluntarios una cruzada ambiental que combina el senderismo con la conciencia ecológica. Bajo la premisa de recuperar el «patrimonio forestal» de Mendoza, el grupo «Reforestando el Planeta» aprovecha sus salidas de fin de semana para cubrir los espacios vacíos en las veredas del microcentro y repoblar con especies autóctonas las zonas rurales.
Un compromiso que nació en el sendero
Lo que comenzó hace cinco años como una actividad recreativa, se transformó rápidamente en una misión ante el evidente deterioro del arbolado público. En diálogo con FM Vos 94.5, el doctor Pescara recordó cómo la observación directa de la ciudad los llevó a pasar de la caminata a la acción. «Notamos que en la ciudad el arbolado se estaba viniendo abajo y los espacios vacíos nunca eran reemplazados. Por eso decidimos intervenir: pasamos de plantar especies autóctonas en el campo a reforestar el microcentro, convencidos de que recuperar nuestros árboles hace a San Rafael una ciudad mucho más amigable para vivir», dijo al principio de la nota.
Cifras de una labor silenciosa pero constante
Aunque el grupo es reducido y se mueve por voluntad propia, el impacto en el ecosistema local ya es tangible. Con más de 250 ejemplares plantados, la huella del grupo se extiende desde las calles asfaltadas hasta los cerros. «Llevamos plantados aproximadamente 100 árboles en la ciudad y unos 150 en el campo. Si bien no es algo que brinde un beneficio inmediato, con el correr de los años uno va viendo cómo progresan y crecen. Lo disfrutamos entre todos. Es un modo de operar al que invitamos a sumarse: si alguien tiene un espacio vacío frente a su casa, su negocio o en una plaza, que plante un ejemplar», expresó en otro pasaje de la charla.

El criterio técnico: identidad y pertenencia
Como conocedores del terreno, Pescara y su grupo mantienen un criterio estricto respecto a qué especies colocar en cada zona, respetando el equilibrio natural y la historia hídrica de la provincia. «Nuestro criterio es claro: si vamos al campo, plantamos una especie autóctona. No queremos introducir una flora distinta a la que tenemos naturalmente. Queremos que la gente se sume, pero no necesariamente a nuestro grupo; lo ideal sería que se generen otros espacios, que cada vecino tome la iniciativa de recuperar ese patrimonio que teníamos los mendocinos de cuidar el arbolado público», remarcó.
Una respuesta ciudadana frente al cambio climático
En medio de una semana de temperaturas récord en San Rafael, el médico no eludió la urgencia del contexto global y la responsabilidad individual frente a la inacción de ciertos sectores. «Estamos convencidos de que el cambio climático existe, por más que algunos políticos lo quieran negar porque les conviene. No hay que quedarse en casa esperando soluciones de gente que niega la realidad; todos, desde nuestro lugar, debemos contribuir con algo pequeño. El desafío es que la gente se despierte y haga algo por mejorar nuestro arbolado público; la necesidad es mucha y hoy no está siendo bien atendida», completó.







