San Rafael ya juega el Mundial: el debut de Argentina se vive en cada rincón de la ciudad

Hay días que son distintos. Días en los que la rutina sigue, pero con otro ritmo. En los que las horas parecen pasar más despacio y la ansiedad se mezcla con la ilusión. Este martes es uno de esos días para los argentinos.
Desde temprano, San Rafael amaneció con clima mundialista. En las oficinas no se habla de otra cosa. En los comercios, en los talleres, en las escuelas y hasta en las filas de los bancos la pregunta se repite una y otra vez: ¿cómo formará Scaloni? ¿Juega Messi? ¿Cuántos le hacemos a Argelia?
La Selección Argentina debutará esta noche, desde las 22 horas, ante Argelia en Kansas City, Estados Unidos, en el inicio del Grupo J del Mundial 2026. Será el primer paso de la defensa del título conseguido en Qatar y millones de argentinos volverán a sentarse frente a una pantalla con la misma ilusión de siempre.

En San Rafael el Mundial ya se siente. Las camisetas albicelestes volvieron a aparecer en las vidrieras, los autos circulan con banderas y en los grupos de WhatsApp abundan las predicciones, los posibles resultados y hasta las clásicas cábalas que resurgen cada cuatro años.
Los cafés son un termómetro perfecto. Allí, entre pocillos de café y medialunas, la conversación inevitable gira alrededor de la Selección. Algunos recuerdan México 86, otros rememoran los nervios de Qatar 2022 y los más jóvenes apenas cuentan las horas para volver a ver a Messi en una Copa del Mundo.
La expectativa también se trasladó a bares y restaurantes de la ciudad. Muchos locales prepararon pantallas gigantes, promociones especiales, descuentos y menús temáticos para recibir a quienes decidan vivir el partido en comunidad. Porque si algo tiene el Mundial es esa capacidad única de convertir a desconocidos en compañeros de tribuna durante noventa minutos.
No importa si se mira desde una casa, un bar, un restaurante o el celular en el trabajo. Esta noche gran parte del país se detendrá por un instante. Y San Rafael no será la excepción.
Porque los mundiales tienen esa magia difícil de explicar. Logran que un partido disputado a miles de kilómetros de distancia se sienta a la vuelta de la esquina. Que una ciudad entera comparta una misma emoción. Que por unas horas desaparezcan las diferencias y solo quede un deseo común.
Cuando el reloj marque las 22 y la pelota empiece a rodar en Kansas City, Argentina comenzará una nueva aventura mundialista. Y en San Rafael, como en cada rincón del país, habrá millones de corazones latiendo al mismo ritmo de la celeste y blanca.