Desde Brasil, la sanrafaelina Leila Ayub describió el clima de tensión que se vivió durante el violento operativo en varias favelas de Río de Janeiro, donde murieron más de un centenar de personas. La joven explicó cómo se desarrollaron los hechos, el impacto en la vida cotidiana y la desinformación que circuló en las redes.
“Fue un operativo muy grande, con diferentes focos de tensión, que afectó a toda la ciudad”, relató Leila Ayub, sanrafaelina que trabaja hace trece años en Río de Janeiro, Brasil, al dialogar con Diario San Rafael y FM Vos 94.5. La mujer explicó que, si bien las acciones policiales en las favelas son habituales, esta vez la magnitud del despliegue y la violencia generada provocaron una situación inédita.
“No sabíamos de este operativo, pero la realidad es que este tipo de intervenciones suceden con bastante frecuencia. No es tan extraño que la policía entre a algunas favelas, solo que esta vez fue muy grande y comenzó a tener diferentes focos de tensión”, señaló. La sanrafaelina aclaró que la población no recibe ningún tipo de aviso previo. “Nadie estaba al tanto. Yo, por ejemplo, me enteré cuando llegué al trabajo, porque tengo compañeros que viven más para la zona norte, donde normalmente esto sucede. Comencé a saber por los grupos de WhatsApp y ahí empezó a salir en la televisión, pero uno no sabe que esto va a pasar con anticipación”, comentó.
Ayub explicó que, cuando comenzaron los enfrentamientos, muchas empresas decidieron liberar a su personal antes. “Yo salí del trabajo antes, el día martes. La mayoría fue liberada temprano, y yo vivo en una zona muy segura, más cerca de las playas. Estos operativos sucedieron muy lejos de la zona de playa donde suelen estar los turistas”, detalló.
Aun así, dijo que en el centro de la ciudad la situación era inusual. “Al salir del trabajo sí se veía mucha gente volviendo, que no es normal en ese horario, y algunos comercios ya cerrados. No vi ninguna situación de violencia en vivo, pero mucha gente se quedó en el trabajo hasta más tarde, hasta que la situación se controló, porque ni siquiera los ómnibus estaban pasando”, añadió.
Respecto de las cifras de muertos, Ayub advirtió que la información oficial fue confusa. “Yo lo último que leí, pero no de medios oficiales, era algo de 132 víctimas”, expresó, y agregó que en las primeras horas circularon muchos rumores falsos. “Trato de no guiarme demasiado por lo que veo en los medios, salvo que sea un medio oficial, porque se mezcla mucha información real con información falsa. Circulaba información que decía que estábamos en una situación de riesgo mucho mayor que la real. El nivel publicado era 2 y se hablaba de nivel 4”, señaló. Consultada sobre la posibilidad de que entre los muertos haya víctimas inocentes, Ayub fue contundente: “Sí, es bastante posible. Con tantos disparos es difícil que no llegue a personas que estaban circulando o intentando protegerse, principalmente quienes viven ahí”.

La entrevistada explicó que el operativo se habría originado por una cumbre de líderes narcos de distintos estados brasileños. “Lo que se dice es que estaban detrás de los capos de varias facciones, no solo de Río de Janeiro. Se hablaba de que estaban hospedando a líderes de otros estados, como Goiás, por eso se justificó el megaoperativo, porque se suponía que iban a poder capturar a varios jefes”, relató.
Sin embargo, la respuesta del crimen organizado fue inmediata. “Desde otras favelas comenzaron a generar caos, a cortar calles y vías principales, para que la policía se dispersara y no pudiera mantener el foco del operativo. Eso fue lo diferente esta vez. En otras oportunidades queda todo concentrado, pero ahora se levantaron desde distintos puntos para generar caos en toda la ciudad”, explicó. Sobre las imágenes que mostraban cuerpos apilados en plazas o espacios públicos, Leila Ayub reconoció que las considera auténticas. “Creo que sí, yo lo considero real. Lo que vi fue un mapa del complejo donde mostraban la estrategia de la policía: entraron por cinco o seis frentes y los fueron llevando hacia una zona selvática, sin construcción, donde suelen esconderse. Lo que dicen es que las mismas personas de la comunidad fueron hasta esa zona para bajar los cuerpos, incluso para reconocerlos, porque había muchas familias esperando”, sostuvo.
Finalmente, destacó que la vida cotidiana en Río sigue adelante, aunque marcada por una violencia estructural que ya forma parte de la rutina. “Es una ciudad hermosa, pero muy desigual, y estos hechos lo recuerdan todo el tiempo. Afortunadamente, yo no viví nada de cerca, pero mucha gente sí quedó atrapada en medio del caos”, concluyó.







