Un sanrafaelino que acompaña a la Selección desde el inicio del Mundial contó cómo se vive la antesala del choque frente a Inglaterra. El banderazo, las calles teñidas de celeste y blanco, la sorpresa de los estadounidenses y la ilusión de miles de hinchas que llegaron desde distintos puntos del mundo para alentar al equipo de Lionel Scaloni.
Atlanta comenzó a transformarse mucho antes del pitazo inicial. A medida que se acerca la semifinal entre Argentina e Inglaterra, las calles se fueron poblando de camisetas celestes y blancas, banderas, bombos y canciones que se repiten una y otra vez. El partido contra Inglaterra todavía no empezó, pero para miles de argentinos ya se juega desde hace varios días en plazas, parques, bares y puntos de encuentro donde la pasión futbolera convierte cualquier rincón en una pequeña porción de Argentina.

Entre quienes viven esa experiencia se encuentra el sanrafaelino Santiago Rentería, que junto a Raúl Oyola, Daniel Garré y Bernardo Ulrich viajaron a Estados Unidos para acompañar a la Selección y terminaron modificando todos sus planes para no perderse uno de los partidos más esperados del campeonato y que será histórico.
En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, Santiago contó que el grupo con el que viajó había pensado regresar antes de esta instancia. Sin embargo, la posibilidad de presenciar un nuevo capítulo de la histórica rivalidad entre Argentina e Inglaterra terminó inclinando la balanza.
«En realidad para este partido no nos íbamos a quedar, pero el contexto histórico nos convenció. También insistieron mucho los familiares y los amigos desde Argentina para que no nos volviéramos, así que decidimos seguir».
Desde el comienzo del torneo, Rentería viene acompañando a la Selección en las distintas sedes. Esa experiencia le permitió comprobar un fenómeno que, según afirma, se repite partido tras partido: la enorme superioridad numérica de los hinchas argentinos.
«En todos los encuentros que vimos, Argentina jugó prácticamente de local. La diferencia era enorme».
Incluso en Atlanta, donde se disputará la semifinal hoy, asegura que durante los días previos prácticamente no encontró simpatizantes ingleses. «Recorrimos el centro de la ciudad y la verdad es que ingleses todavía no vimos. Seguramente aparecerán en el estadio, pero en las calles predominan claramente los argentinos».
Para el sanrafaelino, la verdadera fiesta no comienza cuando rueda la pelota sino varias horas antes, durante el tradicional banderazo que reúne a miles de hinchas.
Lejos de describirlo únicamente como una concentración, lo define como el momento donde aparece la esencia del fútbol argentino. «El argentinismo está ahí. Son horas y horas de gente cantando, saltando, abrazándose con personas que nunca vio en su vida. Todos empujan para el mismo lado. Eso es lo más lindo».
Durante varias horas, los bombos, las banderas gigantes y los cánticos convierten las calles en una celebración permanente. Familias completas, grupos de amigos, chicos, personas mayores y argentinos que viven en distintas partes del mundo confluyen en un mismo lugar para compartir una pasión que trasciende el resultado del partido.
Esa manifestación popular también despierta la curiosidad de los estadounidenses, poco acostumbrados a una demostración semejante. Rentería recordó especialmente la reacción del personal de seguridad que custodiaba el lugar del banderazo.
«Al principio llegan muy serios, con cara de que no se puede hacer nada. Pero después de un rato empiezan a sonreír, se ríen entre ellos y terminan bailando con la gente. No pueden creer lo que están viendo».
Según explicó, esa transformación refleja el impacto que genera la cultura futbolera argentina en quienes nunca vivieron una experiencia semejante. «Es una alegría muy difícil de explicar. Me parece que es una de las cosas más lindas que tenemos para mostrarle al mundo».
Mientras tanto, la organización para asistir al partido también tuvo su cuota de tensión. Como viajaban cuatro personas y querían compartir la misma ubicación, decidieron esperar hasta último momento para conseguir entradas.
La compra recién pudo concretarse durante esta madrugada. «Terminamos comprándolas cerca de las tres de la mañana. Esperamos mucho porque buscábamos cuatro lugares juntos».
Con ese objetivo cumplido, ahora solo resta disfrutar de una jornada que promete quedar grabada en la memoria de todos los que hicieron miles de kilómetros para acompañar a la Selección.
Rentería sostiene que los hinchas ya hicieron su parte. «Nosotros vinimos, viajamos, alentamos y estuvimos presentes en todos los partidos. Ahora les toca a los jugadores» dijo entre risas.
Sin embargo, evita caer en el exceso de confianza. Considera que Inglaterra representa un rival de enorme jerarquía y que el encuentro será uno de los desafíos más complejos del campeonato.
«Va a ser un partido muy difícil. Todos queremos ganar, pero sabemos que no será sencillo».
Más allá de lo estrictamente futbolístico, reconoce que el enfrentamiento posee una carga emocional imposible de ignorar. «No es un partido más. Tiene una historia muy especial y todos sabemos lo que significa».
También depositó gran parte de sus ilusiones en Lionel Messi, convencido de que una nueva victoria en un cruce de semejante magnitud engrandecería aún más su legado.
«Ojalá la Selección pueda escribir otra página de esa historia que viene construyendo desde hace tantos años. Si Messi vuelve a liderar un triunfo así, su figura será todavía más enorme».
Antes de despedirse de Fm Vos dejó una reflexión que, según cree, sintetiza el sentimiento de miles de argentinos que viajaron desde distintos rincones del planeta.
«En un país donde muchas veces las buenas noticias escasean, estos partidos significan muchísimo. Por eso todos esperamos lo mismo: que Argentina gane, de la manera que sea».



