Las colillas de cigarrillos son el tipo de contaminante más abundante en las costas argentinas y uno de los inconvenientes más grandes en el manejo de residuos en el mundo. En este sentido, desde Mendoza una empresa familiar ha logrado desarrollar un método de reciclaje natural definitivo y único en el mundo que le permite tratar más de 5 millones de colillas por mes, que reciben de todo el país.
“Cigabrick” consiste en la elaboración de ladrillos ecológicos mezclando las colillas recuperadas con otros materiales.
En San Rafael se ha formado un grupo para la recolección y envío de colillas a Mendoza. Se trata del grupo “Chau Chau Colillas”, que se suma a la experiencia global que se realiza en Argentina y diferentes puntos del mundo.
Hay que destacar que las colillas son altamente contaminantes al medio ambiente y suelen quedar desperdigadas por parques, paseos, espacios verdes y la vía pública.
El grupo sanrafaelino se ha convertido en uno de los embajadores de la propuesta Cigabrick y ya han comenzado a trabajar en la temática. Quienes estén interesados en participar, pueden contactarse al teléfono 260 4615020. Todo lo que se recolecta se envía a Mendoza para elaborar los “ladrillos ecológicos”.
El objetivo es recuperar la mayor cantidad posible de pequeños filtros amarronados causantes de un enorme daño ambiental. Una sola colilla contamina entre 8 y 10 litros de agua salada y hasta 50 litros si se trata de agua dulce, por la enorme cantidad de componentes nocivos: nicotina, alquitrán, arsénico, plomo e hidrocarburos poliaromáticos. Además, el acetato de celulosa, un material no biodegradable encargado de absorber esas sustancias, puede tardar hasta 15 años en descomponerse.
En las playas son el residuo más encontrado y los fumadores también las tiran al suelo. Y la lluvia las arrastra a las alcantarillas y terminan de la misma manera en las fuentes de agua más cercanas, en ríos y mares, donde asfixian los fondos marinos y además pueden ser consumidos por muchos animales.
Con lo recolectado se genera un “biopolímero”. Las colillas son mezcladas con elementos naturales a los que se les suman microorganismos que comen las toxinas y liberan enzimas que mineralizan la mezcla. Luego lo unen con cemento, arena, cal y otros para formar el ladrillo, en un proceso que no genera ningún tipo de residuos.







