El 26 de junio se cumple un nuevo aniversario de la fundación en 1891 de la Unión Cívica Radical, el ex intendente de San Rafael, ex senador nacional y uno de los artífices de la alianza Cambiemos, Ernesto Sanz, analizó en Fm Vos 94.5 la crisis de identidad que atraviesa el partido centenario, habló de la falta de liderazgos nacionales, destacó los procesos de renovación que observa en Mendoza y San Rafael y también dejó definiciones sobre el gobierno de Javier Milei, la situación económica y la necesidad de construir una alternativa política que supere la lógica de los extremos.
La Unión Cívica Radical celebrará este 26 de junio un nuevo aniversario de su fundación. La fecha encuentra al partido centenario en un escenario político muy distinto al que lo tuvo como uno de los principales protagonistas de la recuperación democrática y, precisamente por eso, Ernesto Sanz consideró que la conmemoración debe ser también una oportunidad para la reflexión. Durante una extensa entrevista con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, Sanz, referente nacional de la UCR y uno de los fundadores de Cambiemos, que llevó a la presidencia a Mauricio Macri, realizó un profundo análisis sobre la actualidad de la fuerza política, la relación entre identidad y representación, la necesidad de nuevos liderazgos y los desafíos que enfrenta el radicalismo para recuperar protagonismo en la Argentina actual.
Lejos de limitarse a una mirada nostálgica sobre la historia partidaria, Sanz sostuvo que la vigencia de una organización política no está determinada por la cantidad de años que acumula sino por su capacidad de interpretar a la sociedad. En ese sentido, señaló que la UCR atraviesa un momento complejo y afirmó que el principal desafío pasa por volver a encontrar una identidad capaz de conectar con las demandas actuales de los ciudadanos.
“El cumpleaños número 135 no cae en un buen momento para el radicalismo”, expresó al comenzar el diálogo. A partir de allí desarrolló una reflexión sobre la diferencia entre las personas y las organizaciones políticas. Mientras las primeras están sujetas a un ciclo biológico inevitable, explicó, las segundas pueden mantenerse vigentes durante siglos o volverse irrelevantes en pocos años. “Podés cumplir doscientos años y ser irrelevante, o cumplir cinco o diez años y tener presencia”, señaló, para luego remarcar que la verdadera medida de la vitalidad de un partido es su capacidad de representar a sectores de la sociedad. “La relevancia te la da representar a la sociedad, representar a un sector o una gran parte de la sociedad. Nunca vas a poder representar al cien por ciento porque eso también sería malo. La sociedad necesita pluralidad”, reflexionó.

Crisis de identidad y falta de liderazgo
A juicio de Sanz, el radicalismo nacional viene perdiendo desde hace tiempo esa capacidad de representación. “Tengo para mí, lamentablemente, que el radicalismo nacional desde hace algún tiempo ha dejado de representar a los sectores que antes representaba”, detalló. Para el dirigente mendocino, este proceso responde tanto a los cambios ocurridos dentro de la sociedad como a la dificultad del partido para adaptarse a ellos. “Ha cambiado la sociedad, ha cambiado la vida, han cambiado las cosas. Quizás el radicalismo no se ha aggiornado, quizás no entendió algunos cambios”, sostuvo.
Cuando fue consultado sobre una falta de liderazgos visibles dentro de la UCR, consideró que ese problema existe, pero aclaró que se trata de una consecuencia de una dificultad más profunda. “Hay una especie de crisis de liderazgo, sin duda, pero primero está la crisis de identidad”, afirmó Sanz. Según explicó, cuando una fuerza política deja de representar lo que la sociedad piensa, desea o espera para el futuro, inevitablemente pierde relevancia y también pierde capacidad de generar liderazgos convocantes.
En ese análisis recordó el papel que tuvo el radicalismo durante la recuperación democrática de 1983 y el liderazgo ejercido por Raúl Alfonsín. Para Sanz, la fuerza quedó durante décadas asociada a la defensa de la democracia, una bandera que cumplió un rol fundamental en la reconstrucción institucional del país. Sin embargo, considera que el propio éxito de ese proceso terminó generando un nuevo desafío. “La sociedad ya tiene incorporado el tema democrático. Ya no hace falta que nadie represente a la democracia porque la democracia está conseguida”, explicó. A partir de esa premisa, sostuvo que el partido debe encontrar nuevas causas y nuevas demandas sociales a las cuales representar.
“El radicalismo tendría que hacer hoy un ejercicio de mirar hacia adentro y decir qué es lo que queremos representar, a qué sociedad queremos representar”, planteó. Su respuesta fue que existe una amplia franja de argentinos que busca simultáneamente orden económico, seguridad, desarrollo, progreso, igualdad y equidad. “A mi juicio hay que representar a una sociedad que quiere tener un rumbo de orden macroeconómico, de seguridad, pero también de desarrollo, de progreso, de equidad y de igualdad”, señaló. Para poder hacerlo, agregó, será imprescindible la aparición de dirigentes capaces de expresar esa visión y conducir políticamente al partido. “Hace falta alguien que se pare por encima del resto de los radicales y diga: vamos para allá, vamos a tomar este rumbo”, expresó. No obstante, reconoció que hoy no observa liderazgos de esas características a nivel nacional y atribuyó esa situación a que muchos dirigentes están concentrados en la supervivencia política dentro de sus propias provincias.

La renovación partidaria y el valor de la construcción territorial
A pesar de ese diagnóstico crítico, Sanz aseguró que existen razones para mantener expectativas respecto del futuro del radicalismo. “Lo bueno es que hay madera para hacerlo”, afirmó al referirse a las nuevas generaciones de dirigentes y militantes. Mencionó las recientes elecciones realizadas en la Universidad Nacional de Cuyo, donde observó resultados que considera alentadores para los sectores vinculados al radicalismo. Recordó que en esa institución se vota por claustros, con representación de docentes, no docentes, egresados y estudiantes, y destacó especialmente que la lista oficial identificada con el radicalismo obtuvo un triunfo entre los alumnos.
Para el ex senador, esos resultados no pueden analizarse de manera aislada sino en conjunto con otros procesos que se observan en diferentes universidades a través de la Franja Morada y también dentro de la estructura partidaria mendocina. En ese sentido puso como ejemplo a San Rafael, donde considera que se ha producido una importante renovación de dirigentes. “Nadie puede negar que el radicalismo de San Rafael ha tenido un gran proceso de renovación partidaria”, afirmó. Mencionó el recambio registrado entre concejales, legisladores y autoridades partidarias y destacó especialmente que la conducción local se encuentra a cargo de Silvina Gómez.
Al hablar de la militancia, Sanz envió un mensaje dirigido especialmente a los jóvenes que participan en política. Les pidió que no abandonen la actividad pese a las dificultades y que mantengan firmes los valores que históricamente identificaron al radicalismo. “Que no bajen los brazos. La política es una lucha permanente de toda la vida”, expresó en Fm Vos 94.5. También sostuvo que la identidad partidaria debe seguir vinculada a principios como la libertad y la igualdad, que a su entender continúan teniendo plena vigencia.
Uno de los pasajes más extensos de la entrevista estuvo dedicado a la forma en que se construye la actividad política en tiempos de redes sociales e inteligencia artificial. Sanz reconoció la importancia de las nuevas tecnologías como herramientas de comunicación, pero advirtió que no pueden reemplazar el contacto directo con la ciudadanía. “Las tecnologías nuevas, modernas, las redes sociales, los Tik Tok, los Tuits, la inteligencia artificial, son una herramienta, pero no son la razón de ser de la política”, afirmó.
Para reforzar esa idea recordó al ex intendente Vicente “Chicho” Russo y reivindicó la forma de hacer política de generaciones anteriores. También mencionó su propia experiencia cuando buscó llegar a la Intendencia de San Rafael. “Yo llegué a ser intendente recorriendo tres veces todo el departamento de San Rafael, escuchando a la gente”, recordó. A su entender, esa cercanía sigue siendo indispensable para cualquier dirigente. “La política son las redes sociales y todas esas nuevas formas de comunicación, pero fundamentalmente es el contacto con la gente”, insistió.
Cuando se le preguntó si el liderazgo que imagina para el futuro debe tener un perfil principalmente territorial, respondió que el aspecto ideológico sigue siendo central. “No es lo mismo ser populista que ser democrático y republicano. No es lo mismo ser ultraliberal que ser desarrollista y tener un programa de crecimiento”, señaló. Sin embargo, aclaró que ninguna definición doctrinaria puede reemplazar el trabajo cotidiano junto a los ciudadanos. Según explicó, los dirigentes deben recorrer distritos, barrios y ciudades, escuchar a las organizaciones sociales y a las uniones vecinales y conocer de primera mano las problemáticas que afectan a lugares tan diversos como Punta del Agua, El Sosneado o cualquier barrio urbano. “La política es construcción humana, humana, en contacto con el ciudadano”, resumió.
La relación con Milei, la economía y el desafío de construir una alternativa
Otro de los ejes centrales de la entrevista fue la relación entre el gobierno provincial encabezado por Alfredo Cornejo y la administración nacional del presidente Javier Milei. Ernesto Sanz definió ese vínculo como una alianza que ha generado beneficios concretos para Mendoza, aunque también importantes costos políticos. “Mira, cuando vos te aliás con alguien que es impredecible vas a obtener algunos beneficios, pero también vas a tener muchos perjuicios. Voy al ejemplo concreto. La alianza de Cornejo con Milei es una alianza que le ha traído a la provincia algunos beneficios. Concretamente, un ejemplo. Hace unos dos años había arrancado con su gobierno y logró que el gobierno nacional le firmara un decreto para destrabar los Fondos de Portezuelo, se los tenía que firmar el gobierno. Hoy la ruta que estamos viendo ahí desde la Rotonda del Mapa hasta Pareditas se está haciendo gracias a esos fondos nacionales que el gobierno de Cornejo logra destrabar. Y no solo esa ruta”, sostuvo.

Además remarcó que Mendoza y Córdoba son hoy, a su entender, las únicas provincias que mantienen niveles significativos de obra pública, mientras que gran parte del resto del país sufrió la paralización de proyectos que dependían de financiamiento nacional.
Sin embargo, sostuvo que la condición de aliado también obliga en ocasiones a acompañar decisiones con las que no necesariamente se coincide. Allí ubicó dos ejemplos concretos. “Ahora, ¿cuál es la lista de los perjuicios que son graves? Cuando el gobierno nacional te obliga, en tu condición de aliado, a que lo acompañes en los caprichos, caprichos del año pasado que es lo del financiamiento universitario. Ese capricho hizo que incluso el radicalismo perdiera la elección de la Universidad Nacional de Cuyo esta semana por haber acompañado a un gobierno nacional caprichoso. Segundo capricho, lo de Adorni. Bancarlo a Adorni es un capricho del gobierno nacional, es imbancable ese tipo, lo tenían que haber echado hace ya tres meses. Y sin embargo, bueno, ahí está, por bancarlo a Adorni, los legisladores radicales sufren el perjuicio de ese tipo. Entonces, las alianzas hay que irlas midiendo minuto a minuto. El día que los perjuicios sean mayores que los beneficios, bueno, ese es el certificado de defunción”, afirmó en la emisora de Diario San Rafael.
Al analizar la gestión de Javier Milei, Sanz reconoció un mérito central. “El gobierno tiene un mérito que es el orden macroeconómico, pero tiene dos grandes dificultades o debilidades. En la economía, que no tiene un programa de desarrollo integral, y eso se está viendo en la microeconomía, si vos preguntás hoy en San Rafael a los sectores que no tienen vinculación con el petróleo, la minería o algunos de esos sectores más beneficiados por este modelo, te van a decir todos que la están pasando muy mal. La agroindustria sanrafaelina, la viticultura, la metalmecánica, la construcción, ni hablar, la están pasando mal”, señaló.

Por ese motivo considera que el gobierno debe avanzar hacia políticas que complementen el orden macroeconómico con medidas orientadas al crecimiento, la inversión y el fortalecimiento de la economía real.
La segunda crítica a Milei estuvo vinculada al funcionamiento institucional. “Es un gobierno poco republicano, poco federal. O sea, es un gobierno que tendría que corregir muchísimas, muchísimas cosas”, expresó. También hizo referencia a las tensiones internas que, según su visión, atraviesan actualmente al oficialismo nacional. “Está subido en un gran conflicto interno entre la hermana del presidente y un asesor, Santiago Caputo, y eso le hace mucho daño”, señaló. No obstante, aclaró que esos problemas podrían corregirse y consideró que, si el gobierno logra hacerlo, tendrá mayores posibilidades de consolidar su gestión.
Sobre el final de la entrevista, Sanz amplió la mirada y reflexionó sobre el futuro político argentino. Allí retomó una idea que viene planteando desde hace tiempo: la necesidad de superar el “péndulo” que, a su entender, caracteriza a la política nacional. Según explicó, la Argentina ha oscilado repetidamente entre proyectos ubicados en extremos opuestos y eso ha dificultado la construcción de consensos duraderos. “Si la Argentina no es capaz de salir del péndulo, es decir, probar un extremo cuatro años y después irse al otro extremo otros cuatro años, vamos a estar viviendo complicado”, advirtió.
Frente a ese escenario sostuvo que existe una oportunidad para que surja una propuesta política capaz de sintetizar aspectos valiosos de diferentes espacios. Consideró que hay una gran cantidad de argentinos que no se sienten cómodos ni con los extremos ni con la confrontación permanente y que esperan una alternativa que combine equilibrio fiscal, estabilidad económica, desarrollo productivo y fortalecimiento institucional. “Hay una enorme oportunidad para que mucha dirigencia política se ponga los pantalones largos y se haga cargo de representar a esa inmensa cantidad de argentinos que no quiere llegar a un extremo o al otro”, afirmó.
En esa línea enumeró una serie de cuestiones que, a su entender, deberían considerarse conquistas ya consolidadas dentro del debate público argentino, y expresó en la entrevista de Fm Vos 94.5: “Yo estaría dispuesto a acompañar a alguien que diga, bueno, acá el orden macroeconómico no se discute, el equilibrio fiscal no se discute, el combate contra la inflación no se discute, la eliminación de todos los gerentes de esas organizaciones sociales que se quedaban con la plata de los planes sociales, eso no se discute. Bueno, todas esas cosas ya no se discuten. Ahora vamos a ver cómo hacemos para elaborar un programa que sea el desarrollo integral, bueno, si vos lográs que se construya eso, yo creo que es la síntesis para salir adelante, pero si llegamos al año que viene y solo tenés como en los aviones pasta o pollo, el año que viene es Milei o Kicillof, bueno, gente como yo y creo que hay muchos que piensan igual, nos vamos a sentir poco representados”, concluyó la entrevista Ernesto Sanz.







