Se congelaron las Cataratas del Niágara por la ola de frío extremo en Estados Unidos y Canadá

Un temporal polar dejó imágenes invernales inéditas en las Cataratas del Niágara, donde el paisaje parece propio del Ártico. La ola de frío afectó tanto a Canadá como a Estados Unidos y atrajo a turistas curiosos por ver el salto parcialmente cubierto de hielo, pese al riesgo y las bajas temperaturas que registra la región.

Las estaciones meteorológicas locales marcaron registros extremos: termómetros entre -12 y -21 grados, y sensación térmica que en algunos puntos llegó cerca de -30. Además, organismos climáticos reportaron rachas que hicieron descender la sensación hasta casi -55 grados centígrados, complicando auxilios y las condiciones en rutas y redes eléctricas.

Pese al frío, la ciudad de Niagara Falls vio llegar visitantes ansiosos por fotografiar las Cataratas del Niágara cubiertas por escarcha. Desde la administración del lugar insisten en que el caudal no se congela por completo: lo que se ve es una gruesa costra de hielo y niebla, pero el agua continúa fluyendo bajo esa capa.

Ola polar en Estados Unidos

Cada invierno se forma el conocido “puente de hielo” cuando fragmentos congelados se acumulan río arriba. Con cambios de temperatura y fuertes vientos del suroeste, ese hielo puede romperse y ser empujado corriente abajo, amontonándose al pie del salto hasta crear una masa compacta que, en ocasiones, supera la altura de un edificio de hasta diez pisos.

El vórtice polar que afectó el oeste del país dejó una veintena de fallecidos y amplios problemas en el suministro eléctrico en distintas regiones. Autoridades locales y equipos de emergencia trabajaron para asistir a personas en riesgo y señalizar rutas. Además, se recomendó evitar desplazamientos innecesarios mientras duren las alertas meteorológicas.

Las Cataratas del Niágara brindan un nuevo espectáculo

Los relatos y las fotos que circulan muestran bloques helados, cortinas de vapor y plataformas blancas que dan la impresión de inmovilidad. Técnicos reiteran que, aunque las capas superficiales sean espesas, el flujo persiste por debajo y el espectáculo es más un efecto óptico que un paro absoluto del caudal, situación que suele repetirse en inviernos crudos.

Las autoridades mantienen los avisos y piden prudencia: evitar acercarse a zonas inestables de hielo y respetar las barreras de seguridad. Mientras tanto, quienes visitan la región lo hacen para contemplar un fenómeno extraordinario que combina potencia y fragilidad: las Cataratas del Niágara siguen corriendo bajo una enorme cobertura de hielo que las hace parecer inmóviles.

Fuente: Radio Mitre