¿Se definió la polémica sobre las vacunas?

En este mismo espacio hemos abordado en más de una ocasión la controversia que existía sobre las vacunas. Así, hemos hecho referencia a la discusión que cada tanto se instalaba socialmente respecto a la necesidad y efectividad de estas para preservar la salud humana.
Entonces, existían dos sectores opuestos en la disputa: aquellos que las apoyaban considerando que alguien no vacunado es un riesgo para sí mismo y para el resto, ya que es un posible sujeto de contagio, y aquellos que sostenían que los medios de comunicación, los médicos y la industria farmacéutica eran quienes tendían a representar e indicar en cifras la regresión de ciertas enfermedades a partir del comienzo de la vacunación, pero omitiendo las cifras previas. “No sabemos de qué están hechas ni tampoco conocemos sus efectos secundarios”, se solía decir desde los movimientos antivacunas.
Todo hasta aquí se escribe en tiempos verbales pasados porque, más allá de la discusión, la pandemia de Covid-19 ha venido a establecer objetivamente una nueva lógica en la discusión. La manera en que la enfermedad ha trastocado la vida humana y la afectación que ha tenido en casi todas las facetas de nuestra existencia han hecho que hoy por hoy la única esperanza que nos quede para retornar a la normalidad (una nueva normalidad, puesto que nadie sabe cómo será nuestro futuro) sea el surgimiento y distribución global de una vacuna contra el ya tristemente célebre coronavirus.
Los proyectos han ido avanzando, aunque los especialistas aclaran que las primeras vacunas seguras para seres humanos recién estarán disponibles de manera masiva el año que viene. Por ahora todos (sí, todos) las esperamos.
La vacunación es considerada, junto a la provisión de agua potable y segura para consumo humano, una de las estrategias más efectivas que tienen los países para cuidar la salud de la población. Por eso se dice que el Estado tiene la obligación de garantizar el acceso a las dosis necesarias para el control de enfermedades que pueden prevenirse. Y eso tiene poco margen para la discusión. Al menos desde una lógica sin fanatismos.