Será la economía… Una vez más

Luego de la cifra de marzo del índice de precios al consumidor, que superó a la del mes anterior e hizo sonar las alarmas en el Gobierno, el posterior anuncio de la salida del cepo y del acuerdo con el FMI representó un inmediato cambio de humor en los funcionarios que ven, con esta perspectiva, un horizonte allanado para conseguir una de las promesas de este año. Es que se busca de manera activa que la inflación llegue al rango del 1%.
Las elecciones están a menos de seis meses, y ese objetivo llevaría a una perspectiva impecable para el humor electoral. Eso explica que el ministro de Economía, Luis Caputo, se haya involucrado directamente en la disputa entre fabricantes y supermercadistas para no convalidar remarcaciones en las listas de precios.
El razonamiento que hacen en el oficialismo para sostener que los precios deberían bajar es que mientras en diciembre de 2023 el dólar estaba a $ 840, hoy, a pesar de la inflación de 2024, ronda los $1.160, con una tendencia a la baja tras el nuevo esquema cambiario. El dólar históricamente fue usado como referencia para aumentar precios, incluso en rubros sin vinculación directa con la divisa, señalan.
En este nuevo contexto, surge la pregunta clave: ¿Pueden bajar los precios en supermercados cuando muchos productos formaron sus valores con un dólar a $ 1.400 o más? En la Casa Rosada consideran que los precios de alimentos e insumos deberían reacomodarse hacia abajo, reflejando el descenso del dólar.
En este contexto, y con un panorama netamente favorable para el Gobierno, el objetivo electoral está planteado, y sólo resta afinar los acuerdos electorales en cada distrito para asegurar una mejor condición para el oficialismo en su afán de conseguir el mayor número de legisladores que levanten la mano a las órdenes desde la Casa Rosada.
Las elecciones están a la vuelta de la esquina y la clave de sus resultados estará en cómo le vaya al gobierno con su programa económico. Una vez más…